- 3 goles daban el
pase a la final al conjunto diriambino, pero llegaron a cuatro y ahora piensan en la revancha ante el Real Estelí.
Francisco Jarquín [email protected]
Los Caciques del Diriangén pusieron una vez más en evidencia su casta de club de primer nivel, ante un Parmalat al que le faltaron agallas, sentido de juego y más aún una táctica para sostener la ventaja 2-0, que bien habían ganado en el partido de ida de la semifinal del Torneo de Apertura de Futbol.
Finalmente los diriambinos consiguieron un meritorio triunfo 4-0 y su pase a la final del torneo, gracias a una extraordinaria actuación del tico Allan Chávez quien anotó por primera vez en su vida tres goles en un partido. Además el norteamericano Arturo Barragán aportó el tanto que en su momento le dio la ventaja 3-2, en el score general al Diriangén.
Los Caciques aminoraron la presión por la desventaja 0-2, con el primer gol al minuto tres, cuando Chávez anotó de cabeza el gol que puso el 1-0.
Parmalat lucía endeble, con una defensa miserable, frente al acoso de los diriambinos que siguieron atacando la cabaña, resguardado por el portero italiano Marco Casagrande. Eso quizá fue lo más rescatable del Parma.
Llegadas tras llegadas de Barragán, Chávez, Emilio Palacios y los constantes errores del Parma hacían pensar que los Caciques estaban para más. Y así fue, pues treinta minutos más tarde al primer gol, otra falla ofreció el segundo, siempre con manufactura de Chávez.
El tico recibió el balón por el lado izquierdo y sin marcación alguna, se perfiló un poco y disparó de pierna derecha para el 2-0 que le dio más vida al Diriangén con el 2-2 general.
Así terminó el primer tiempo y aunque el score estaba nivelado, lo que se veía en el terreno suponía un cambio favorable al Diriangén que era el que estaba exponiendo todo en el terreno: gallardía, coraje, tradición y mucho futbol combinado con deseos de triunfo.
Llegó el gol de la clasificación al minuto 70 y en una jugada discutida, pues parecía que Barragán estaba fuera de lugar.
El último tanto fue por la pena máxima al minuto 90, cuando Mario Gastón cometió mano sobre los 16.50 en un disparo de Palacios. Chávez pidió el penal y echó la última palada de tierra.
