Enrique Bolaños
Los egoísmos políticos han trabado la aprobación del Presupuesto. Unos no quieren que haya elecciones municipales el próximo año. Otros quieren que haya. Todo esto es un enredo politiquero y de repartidera populista de fondos que hace peligrar que no tengamos un Presupuesto aceptable para el perdón de nuestra pesada deuda externa.
Nadie deberá impedir que Nicaragua reciba el perdón de la deuda externa, porque el pueblo se lo ha ganado con sus sacrificios de muchos años. Ningún caudillo ni partido político le arrebatará esta victoria al pueblo. A los diputados les recuerdo que hoy es momento de Patria, no de egoísmos ni de sacrificar al pueblo por otro tipo de intereses.
El rechazo del pueblo a esta politiquería ha impedido que este chamarro se haya convertido en una crisis mayor. Contra los que han querido provocar un caos han salido al frente la sociedad civil organizada, los medios de comunicación, el ciudadano común y corriente, las amas de casa, los estudiantes, el obrero, el campesino, el soldado, el policía, el empresario, en una palabra, la conciencia nicaragüense.
Nunca ningún caudillo podrá imponerse sobre la voluntad de más de cinco millones de nicaragüenses dignos. Y yo, Enrique Bolaños, he estado y estaré siempre al lado de mi pueblo. Nadie debe tener miedo. Con el poder que me otorga la Constitución tomaré las decisiones que sean necesarias. Todas las opciones están abiertas para garantizar que nadie dañe los legítimos intereses del pueblo, que nadie dañe ni revierta la esperanza de su desarrollo económico y el libre juego democrático.
En la próxima legislatura propondré una ley de carrera judicial que separe las funciones administrativas de las jurisdiccionales, para que los jueces y magistrados se dediquen a su verdadera función que es la de impartir justicia; y encomendando a otros la delicada tarea de seleccionar a los candidatos que merezcan incorporarse al Poder Judicial o ser separados de él, a los ascensos y a administrar el presupuesto.
Otro proyecto que enviaré, será el de la reforma al Poder Electoral, organizando un verdadero Consejo Electoral Técnico que sea, además de garantía de imparcialidad y transparencia, un cuerpo que haga una reingeniería del sistema para hacerlo más eficiente y menos costoso.
Si la Asamblea Nacional rechazara estas iniciativas de ley o las engavetara, no me quedará otra alternativa que solicitarle al pueblo directamente que se pronuncie por medio de una consulta popular vinculante, que decida nuestro futuro, y que sea el pueblo el que diga la Nicaragua que quiere.
Que diga el pueblo si va a seguir aceptando un sistema judicial partidizado, o si ya es tiempo de contar con un sistema de justicia basado en el Derecho, la ética y la razón. Que diga el pueblo si el sistema electoral debe seguir secuestrado por intereses partidarios. Yo digo: no más pactos ni repactos a espaldas del pueblo. Todo a la luz pública.
Que Dios bendiga a Nicaragua.
El autor es Presidente de Nicaragua.