- Nada de los tensos episodios políticos que vivió Nicaragua preocupó tanto al presidente Bolaños, como la posibilidad de que Nicaragua no aprobara su examen internacional
de “perdón de la deuda”. Por primera vez, lo escuchamos decir estar dispuesto a tomar
cualquier decisión para no permitir que un pacto entre liberales y sandinistas aborte el
ingreso del país a la HIPC. Sin embargo, como lo dice en esta entrevista donde analiza
la crisis que vivió el país, entre las opciones que consideró no estuvo el uso de la fuerza
Fabián Medina [email protected]
Las marcas de un electrocardiograma es lo más parecido a la política nicaragüense. Hace menos de un mes los partidos mayoritarios parecían decididos a apoyar la estrategia gubernamental que permitiría conseguir este año el perdón de la deuda externa que agobia a la economía nacional. Paz y tranquilidad. Una semana más tarde, los sandinistas se pelean con el gobierno, se alían con los liberales arnoldistas, y como prueba de buena voluntad una juez sandinista saca de la cárcel a Arnoldo Alemán y lo envía a su casa bajo la figura de “arresto domiciliar”. Miedo e incertidumbre. Pocos días después, los aliados se pelean a su vez, estallan los acuerdos, y la misma juez condena a Alemán a 20 años de cárcel. Alivio.
En ese vaivén Bolaños tuvo, perdió y volvió a agarrar la sartén por el mango. ¿Hasta cuando?
En esta entrevista el presidente Bolaños responde las preguntas que la población se hacía acerca de su papel en la crisis y analiza este episodio que vivió el país, el cual asegura no ha sido el peor momento de su mandato.
– ¿Qué significa la condena de Arnoldo Alemán en la estrategia gubernamental que usted se ha propuesto?
– “Significa que nadie estará por encima de la ley. Para el desarrollo del país es importante frenar los actos de corrupción. Esta sentencia ayuda porque refuerza la lucha contra la corrupción y previene a los funcionarios actuales y del futuro. También servirá de ejemplo para Latinoamérica y otros países porque es un hito en nuestra historia que trasciende a todos los países del globo”.
– ¿Este es el fin de un capítulo? ¿qué viene a continuación?
– “Es casi el fin de un capítulo porque queda por resolverse aún la posible y probable apelación a un Tribunal de Apelaciones. Pero cierra ya una etapa en el devenir del país porque Nicaragua ha estado esperando un dictamen condenatorio desde hace varios meses. Ya se dio”.
“Queda por resolver lo de la apelación. No me atrevo a predecir, aunque por todas las informaciones públicas que ha presentado la Procuraduría de Justicia, el pueblo tiene la convicción nacional de que es culpable de los hechos”.
– ¿Confía en el fallo de la juez Méndez?
– “Tengo la obligación, y la convicción, de ser respetuoso de la independencia de los poderes del Estado. No dispongo todavía de ninguna información de parte de mis asesores jurídicos ni de la Procuraduría que me forme una opinión jurídica ilustrada diferente”.
– Políticamente, ¿se impone ahora un acercamiento entre el PLC y su gobierno?
– “Así debería ser. Espero que así sea de ahora en adelante, porque soy el presidente liberal de todos los nicaragüenses”.
– ¿Usted cree que ya pasó la crisis?
– “Estaba viendo que el PLC se retracta. No quiere que haya cambios en la fecha de las elecciones. Me parece lo prudente. Pero sólo los dos partidos mayoritarios grandes, sandinista y PLC, pueden cambiarlo. Ninguno de esos con el Azul y Blanco, incluso hasta con Camino Cristiano, pueden cambiar. Y si uno de los grandes se devuelve, me parece que ayuda a que pase la crisis”.
– Se tenía la impresión de que esto era mucho más grande. Había temor entre la población.
– “No. Lo que había grandes eran las bolas. Hay unas cosas que eran exageradas, que no las podían hacer, que no se pueden hacer. Inconstitucionales. Y dado, primero, la Carta democrática de la OEA, y segundo, el prestigio internacional de este gobierno de Nicaragua, que debería revestirme de toda la modestia que tuviera para decirte, que es el que más prestigio tiene en toda América y en muchos lugares del mundo. Es muy difícil que a este gobierno le hagan esas torrerías y esos golpes. No era posible”.
– A usted no se le vio dar suficientes explicaciones en esos momentos de angustia.
– “Eran bolas. ¿Qué explicación puedo dar de una bola, rumores que echan a rodar?”.
– O sea, que esos días de incertidumbre los llevó con tranquilidad.
– “Tranquilo”.
– Sin embargo, en el último mensaje a la Nación usted hablaba de tomar las medidas que fuesen necesarias. ¿Hasta dónde estuvo o está dispuesto a llegar?
– “¿Por la HIPC? Hasta donde sea necesario. Porque si no hay HIPC este país se hunde”.
– ¿Eso incluye estados de emergencia, referéndum?
– “¿Por qué solo por ese lado y no negociar bien con los diputados? Y convencer a los legisladores de que eso es lo que hay que hacer. ¿Por qué sólo el uso de la fuerza? Hemos negociado muy bien ese presupuesto. Y hemos tenido también la fuerza de la comunidad internacional”.
– Lo que se veía es que el gobierno se estaba quedando aislado, sin capacidad de negociación.
– “¿Cuáles son las grandes fuerzas que tiene este gobierno? La opinión pública. Ellos tienen los votos en la Asamblea, pero no tienen la opinión pública… Segundo, este gobierno tiene todo ese respaldo internacional, que es el que va a dar la HIPC. No quisiera yo que me malinterpretés, pero la realidad es que este gobierno es el que tiene más prestigio de toda América, y en Europa y en muchas partes, Japón, Asia… Es el de mayor prestigio. La comunidad internacional no va a permitir ese tipo de golpe de estado técnico, que podían hacerlo legal porque tienen los votos”.
– ¿Usted diría que éste no ha sido el peor momento de su gobierno?
– “No. Digamos que el peor momento fue en diciembre del año pasado cuando la desaforación del doctor Alemán. Tal vez un poquito antes, en enero del 2002 cuando tomé posesión, a los 20 días, el capricho del doctor Alemán de gobernar desde la Asamblea, y de ahí vienen todos los problemas que hemos tenido. Ha costado legislar”.
– ¿Daniel Ortega alguna vez le propuso la cabeza de Alemán?
– “Nunca. No hemos hablado de eso. Ni he hablado de liberalo, ni he hablado de condenalo. ¿Qué fue lo que pasó? Llegó a la Presidencia, y el capricho de él (Alemán) de seguir mandando desde la Asamblea, se lleva gran parte del presupuesto de la Presidencia para la Asamblea para tener todo. Y cuando me encuentro muchos desastres económicos y saqueos… que no se conocían en el país, se hablaba, que dicen… pero no había nada, aquí está el documento, aquí está la prueba… Entonces comienza la lucha contra la corrupción, Daniel Ortega ni corto ni perezoso ve que es una buena causa y se monta, el PLC se atrinchera en la zanja de la corrupción, Ortega se monta en la lucha contra la corrupción, y da la apariencia de que vamos emparejados. Eso es lo que ha habido”.
– Si se veía que venían caminando juntos, ¿por qué el divorcio?
– “No tengo idea”.
– Pero algo debe haber pasado porque en una semana cambió todo.
– “Es que yo no sé qué es lo que le ofreció el PLC. Vuelven con el repacto. Lo incitan a él a un arreglo. Estaba trabada la elección de la Corte Suprema y sigue trabada. ¿Ahí qué es lo que hay? Comienza ese repacto. Cuando van a nombrar a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, se arreglan y se reparten esos nueve jueces con anterioridad. Ahí comienza cierto enamoramiento, visitándole y arreglándose, y le va gustando otra vez llegar a ese acuerdo que llamamos pacto con Alemán. Y comienzan a dar ciertos bandazos los PLC. Yo sigo mi camino, no me desvío”.
– Usted también comenzó un acercamiento con el PLC.
– “Digamos que teníamos que buscar votos. Y tengo que legislar. Tengo que mandar ese Presupuesto y cumplirle al Fondo Monetario, cumplir los acuerdo de la HIPC, cumplir el bienestar de Nicaragua, hacer el desarrollo económico que tengo que hacer. ¿Cómo lo hago? Yo hablo con los diputados. De un lado, de otro lado. Con todos”.
– Usted no sintió un poco de injerencismo cuando Estados Unidos dice que las fuerzas democráticas de Nicaragua tienen que unirse…
– “Y no es de eso lo que se trata. Los demócratas tienen que propiciar la democracia. Eso no es injerencismo”.
– Pero de alguna manera Estados Unidos se mete en política criolla, diciendo quiénes deben quedar fuera y quiénes deben unirse. ¿Eso no es injerencismo como alega Ortega?
– “Calificalo como vos querrás. Yo no califico. No me vas a sacar esa calificación a mí”.
– ¿Cómo está ahora mismo su comunicación con Daniel Ortega?
– “Como siempre, distante. Allaaá a la muerte de un obispo nos vemos, llega a la Presidencial e inmediatamente le comunicamos a los medios de comunicación lo que hablamos”.
– ¿Usted confía en él?
– “Yo no sé qué cosa es confiar. Lo que hemos acordado con él, lo ha cumplido. En la lucha contra la corrupción, y en arreglar ciertas leyes. Cuando le ha tocado votar por unas leyes que le convienen al país, ha votado”.
– ¿Y con Arnoldo Alemán? ¿que relación hay?
– “Uhh, desde hace más de un año, cero”.
– ¿Ya no es amigo de Arnoldo Alemán?
– “Digamos que yo lo considero amigo. Me molesta un amigo que haya hecho… que le haya pasado, lo que le está pasando a él. Por su culpa”.
– ¿Qué pasará si se empantana la ley del Presupuesto contra la fecha tope que se han puesto?
– “Bueno, que no hay HIPC y ya sabés lo que pasa si no hay HIPC”.
– Usted dijo que estaba dispuesto a todo por la HIPC. ¿Qué es lo que haría en ese caso?
– “Voy a tantear y si no hay, no hay. Yo no soy todopoderoso, no soy Dios”.
– Es que en su mensaje a la Nación usted se mostró dispuesto a tomar decisiones fuertes para salvar la HIPC.
– “Hablar con quien sea y convencerlo… desde eso hasta todo. ¿Por qué sólo piensan en la fuerza bruta y por qué no tratamos de actuar como actúo yo, con la razón. Yo uso tres “p”. Dicen que un gobernante anterior usaba tres “p”: palo, para el indiferente; plata, para el amigo; y plomo, para el enemigo. Hay que comprar a los diputados me sugirió un distinguido periodista una vez, allá en la Presidencial… O dales palo. Tampoco. Más bien usar las tres “p” mías: Paciencia, Prudencia y Perseverancia”.
– Según una encuesta reciente, pocos nicaragüenses dan crédito de que usted esté al mando del país. Le reconocen más poder a Arnoldo Alemán y a Daniel Ortega.
– “Está bien. Tienen los votos en la Asamblea, tienen el Poder Judicial, pero no tienen el Poder Ejecutivo. Ese es el balance, cada Poder es independiente. El futuro evaluará, lo que hice va a relucir, va a sobresalir el hecho de que hice las cosas con democracia, con la razón y no con la fuerza”.
– ¿Sigue usted pretendiendo pasar a la historia como el mejor presidente que ha tenido Nicaragua?
– “Yo creo que ya casi lo estoy logrando. El que no lo quiere ver nunca lo va a ver por que cierra los ojos”.
