Tradicional Pase del Niño Dios en comunidades caraceñas

Esta actividad inició hace nueve años y ahora es un acontecimiento que arrastra a muchos niños que reciben juguetes, golosinas y el Sacramento de la Primera Comunión Lucía Vargas C.CORRESPONSAL/ CARAZOdepartamentos@laprensa.com.ni San José y la Virgen encabezaban la fila de niños que con mucha alegría se unen al pase del Niño Dios que representan una […]

Doña Verónica Matus carga la imagen del Niño Jesús y se une al “Pase” junto a los niños del sector.

  • Esta actividad inició hace nueve años y ahora es un acontecimiento que arrastra a muchos niños que reciben juguetes, golosinas y el Sacramento de la Primera Comunión

Lucía Vargas C.CORRESPONSAL/ CARAZOdepartamentos@laprensa.com.ni

San José y la Virgen encabezaban la fila de niños que con mucha alegría se unen al pase del Niño Dios que representan una tradición en las comunidades rurales de Jinotepe. Este año los escogidos fueron los niños de la comarca La Pita, donde también quince menores recibieron la Primera Comunión.

La música de viento alusiva a la Navidad se conjugó con el ambiente festivo animado por el estallido de cohetes y morteros que fueron un ingrediente más para avivar la alegría de los niños de la zona, que necesitados de tantas cosas fueron felices por lo menos en ese momento que se realizó el esperado pase del Niño Jesús.

El recorrido culminó en una rústica ramada cubierta de palmas y adornada con flores silvestres, donde el padre Edwin Román, párroco del templo de San Antonio de Padua de Jinotepe, ofició la Santa Misa para los niños que esa mañana recibieron el Sacramento de la Primera Comunión.

Luego de la celebración, el acostumbrado momento de adoración al Niño Dios fue parte del acontecimiento y muchos fieles pasaron de uno en uno a besar los pies del Redentor del mundo, con la fe de que este año nuevo depare mejores condiciones de vida.

JUGUETES Y GOLOSINAS

Este pase comenzó su tradición hace nueve años, según explicó Verónica Matus, quien junto a su esposo Agustín Castillo y sus hijos, ha entregado con devoción un momento de alegría cada fin de año a los menores del campo, pues considera que en la ciudad hay más facilidades.

Matus recordó un accidente de tránsito que enfrentó hace muchos años y ese momento difícil fue lo que la motivó a comprometerse con el Niño Dios, tras superar la dificultad.

Según recordó, todo partió de una promesa, pero luego se convirtió en una tradición familiar que por tres años realizó en la ciudad y los últimos seis en la zona rural.

Esta vez, entregó juguetes, golosinas y un arroz con pollo a 500 niños, que al culminar la eucaristía, ordenadamente recibieron su regalo. Muchas sonrisas despertó en los menores el acto, donde además participaron varios matrimonios amigos de la familia anfitriona.

Verónica dijo que cada año trata de mejorar el pase y llevar mejores obsequios a los pequeños. Señaló que la tradición familiar se extendió a otros hogares a través del grupo de Encuentros Conyugales, donde participan varios matrimonios organizados con la parroquia San Antonio.

El objetivo es que entre varias familias se logre comprar más juguetes y llevar música, alimentos y otras cosas a los niños. Dijo que desde Estados Unidos una familiar también envía un obsequio para apoyar la obra social.

PARA EVANGELIZAR

El padre Edwin Román, señaló que su parroquia tiene a cargo varias comunidades rurales entre ellas La Pita, El Ojochal, El Bosque, El Panamá, entre otras, donde ha crecido la presencia de los hermanos separados por el mismo abandono en que la Iglesia Católica había dejado estos sitios.

El religioso explicó que una de las tareas de su parroquia desde hace varios años es llegar a estos lugares y fue así que sugirió a la familia Castillo Matus realizar el pase en estas zonas para evangelizar.

Señaló que el grupo de jóvenes y los delegados de la palabra visitan con frecuencia las comunidades y este año, cada sábado, ofrecieron el Catecismo a los niños. Agradeció la labor del grupo de Encuentros Conyugales, porque también colaboran con la parroquia.

El sacerdote dijo que existe la necesidad de construir una ermita en La Pita y a partir de febrero se pondrá la primera piedra en un terreno donado por un lugareño. La meta es hacer presencia diaria para atender a los católicos fieles a su religión, tras señalar que solicitará ayuda a la organización de padres alemanes Adveniat para conseguir apoyo económico y realizará actividades y rifas para recaudar fondos.