Nueva camada

Sampras se fue, pero el tenis vio crecer a nuevas estrellas Eric NúñezAP El emotivo retiro de Pete Sampras y la conquista de títulos grandes por parte de Juan Carlos Ferrero, Roger Federer y Andy Roddick completaron el cambio generacional que se venía gestando en el circuito masculino. En el femenino, las hermanas Williams dejaron […]

Juan Carlos Ferrero tuvo un año destacado en el tenis para saltar al estrellato.

  • Sampras se fue, pero el tenis vio crecer a nuevas estrellas

Eric NúñezAP

El emotivo retiro de Pete Sampras y la conquista de títulos grandes por parte de Juan Carlos Ferrero, Roger Federer y Andy Roddick completaron el cambio generacional que se venía gestando en el circuito masculino.

En el femenino, las hermanas Williams dejaron de ser imbatibles y dos belgas treparon a la cima en el 2003.

Los cuatro torneos que conforman el Gran Slam entre los varones arrojaron campeones diferentes, mientras que la supremacía de Serena y Venus Williams fue vulnerada por las actuaciones de Justine Henin y Kim Clijsters.

Desde hace rato Ferrero, Federer y Roddick venían avisando que estaban para cosas grandes. Cada uno tuvo su turno para demostrarlo.

Tras varios fiascos en la arcilla de Roland Garros, el español Ferrero finalmente se hizo con la corona del Abierto Francés y transitoriamente se colocó al tope de la clasificación mundial.

Ferrero demostró además que no sólo es fuerte en superficies lentas y la mejor muestra estuvo en que logró acceder a la final del Abierto Estadounidense.

En la catedral de Wimbledon, el suizo Federer acalló de una vez por todas las voces que lo señalaban como un tenista que se achicaba en las competencias importantes.

Dueño del repertorio más depurado dentro de la actual vanguardia, Federer ganó en forma arrolladora en Wimbledon y cerró el año con el título de la Copa Masters.

La temporada había comenzado con un veterano de mil batallas, Andre Agassi, conquistando con autoridad el Abierto Australiano a sus 32 años.

Sampras, compañero de generación de Agassi, formalmente anunció su retiro y con la satisfacción de hacerlo como campeón.

EL ADIÓS DE SAMPRAS

“Pistol Pete” dijo adiós ante sus compatriotas en el Abierto Estadounidense, donde el año previo –cuando se pensaba que estaba acabado– obtuvo su 14to título de Grand Slam.

Muchos se preguntaban entonces si el tenis estadounidense podría encontrar un heredero a Sampras.

Roddick se encargó de dar la respuesta con signos de exclamación, barriendo en tres sets a Ferrero en la final. Roddick siguió sumando los puntos suficientes que le valieron terminar como el número uno del año.

Los entendidos presagian una gran rivalidad entre los tres, tomando en cuenta su juventud. Ferrero es el más veterano a sus 23 años, uno más que Federer y dos sobre Roddick..

De los tres, el suizo Federer impresiona por su versatilidad, hecha evidente por conquistar títulos en todas las superficies y por mantener de por vida una marca de 5-1 contra Roddick.

La otra cosa llamativa fue el desempeño notable de los tenistas argentinos, que semana tras semana hicieron costumbre el figurar en las etapas decisivas de los torneos.

A la cabeza del contingente argentino estuvieron Guillermo Coria (ganador de cuatro títulos) y David Nalbandian (semifinalista del US Open), quienes quedaron quinto y octavo en el ránking de la ATP, respectivamente.

Habían pasado exactamente 20 años desde que Argentina tenía a dos de sus raquetas en el Top 10. El momento cumbre de la temporada fue el torneo de Hamburgo cuando cuatro argentinos, Coria, Nalbandian, Agustín Calleri y Gastón Gaudio, coparon las semifinales.

ECLIPSARON A LAS WILLIAMS

Entre las mujeres, nadie se hubiese imaginado que al final de temporada, Henin y Clijsters se encontrarían ocupando los dos primeros puestos, eclipsando a las Williams.

Pero las “Super Belgas” lo lograron y de paso frenaron en seco el dominio absoluto que las hermanas estadounidenses había ejercido recientemente.

Si bien, Serena sumó otro par de títulos de Grand Slam, en el Abierto Australiano y Wimbledon, difícilmente podrá olvidar la amargura de su derrota en tres sets a manos de Henin en las semifinales del Abierto Francés.

Quizás no fue el mejor partido del año, pero todavía se sigue comentando la indignación que le causó en Williams los silbidos en su contra por parte de los aficionados franceses, lo que en buena medida provocó que perdiese la concentración.

Fuera de las canchas, Serena y Venus se vieron conmocionadas por la trágica muerte a tiros de su hermana mayor, Oracene, en un barrio de Los Angeles.

Roland Garros fue el escenario de la consagración de Henin. En una época en que los músculos y potencia física son la constancia, la diminuta Henin apeló a otros recursos como su temperamente y un letal revés.

Henin conquistó el título en Francia y atrapó también el de otro torneo grande, el US Open, en el que brillaron por su ausencia las Williams a causa de las lesiones.

Fue precisamente en Flushing Meadows donde Henin cimentó sus credenciales de rival que nunca tira la toalla.

En su semifinal contra Jennifer Capriati, la estadounidense ganó el sprimer set y en los siguientes dos quedó a una game de la victoria, pero Henin –lidiando con calambres en la pierna izquierda– levantó el partido en ruta a la final.

Clijsters, pese a revalidar su corona en el Masters, todavía no puede exhibir en su colección de trofeos un torneo grande. Henin venció con claridad a Clijsters en las finales de Francia y Estados Unidos y acabó el año como la número uno del mundo.

Otra ignominia para Clijsterss fue su derrumbe en la final de Australia, cuando tenía a Serena en la lona (5-1 y dos match points en el tercer set), pero no supo liquidar el partido.

En la Copa Davis, Australia se cobró revancha de su derrota contra España en la final del 2000 y con Lleyton Hewitt y Mark Phillipoussis al frente se consagró campeón por 28va vez en su historia.

La Copa Federación fue para Francia que aprovechó que Estados Unidos y Bélgica no pudieron llevar a sus mejores tenistas.