Mortero explota en manos de un niño

Unos ocho menores resultaron con quemaduras, en las últimas horas del 31 de diciembre Luis Alemán Saballos luisaleman@laprensa.com.ni Con trauma en su mano derecha, producto de la explosión de un mortero, el niño William José Guzmán Moraga, de 13 años, ingresó a la Sala de Emergencias del Hospital Fernando Vélez Paiz, la mañana de ayer, […]

El niño William José Guzmán MoraGa es trasladado a sala de cirugías para ser valorado, tras las quemaduras sufridas en su mano derecha.

  • Unos ocho menores resultaron con quemaduras, en las últimas horas del 31 de diciembre

Luis Alemán Saballos luisaleman@laprensa.com.ni

Con trauma en su mano derecha, producto de la explosión de un mortero, el niño William José Guzmán Moraga, de 13 años, ingresó a la Sala de Emergencias del Hospital Fernando Vélez Paiz, la mañana de ayer, procedente de Bello Amanecer, en Ciudad Sandino.

El doctor Julio Flores, director del hospital, confirmó que a las 11:45 a.m. de ayer jueves, el niño se encontraba en sala de cirugía donde la doctora Mar-tha Balladares, jefa de la Sala de Quemados, hacía una valoración de los daños que la bomba le causó en la mano derecha.

Familiares del pequeño se encontraban en la Sala de Emergencias y debido al trauma ocasionado por el accidente, se negaron a brindar detalles de la forma en que ocurrió el hecho.

“No daremos información, fue un accidente y tengo a otro afectado”, habría dicho en un tono alterado una señora que dijo ser la madre del niño quemado.

OCHO QUEMADOS EL 31

En las últimas horas del 31 de diciembre, ocho niños sufrieron quemaduras por pólvora, de ellos sólo dos quedaron ingresados por la gravedad de sus lesiones. Uno de estos pequeños fue identificado como Erwin Enrique Ramírez, de 14 años, quien sufrió quemaduras por pólvora en segundo grado, en el 8.5 por ciento de la superficie corporal.

Ramírez se quemó el costado derecho, luego que un “cachinflín” lanzado por unos primos, se le pegó en su camisa quemándole el costado derecho del cuerpo, según lo explicó el mismo afectado.

Otro niño que fue atendido en Sala de Emergencias con quemaduras en el tres por ciento de su muslo y mano derecha, fue Josué Alexander Lezama, de ocho años, luego que varios triquitraques que había guardado en la bolsa de su pantalón hicieron explosión.

Los hechos ocurrieron en el barrio Ducualí. “Según el niño, él tenía unos triquitraques en la bolsa del pantalón y le estallaron por el calor”, afirmó el doctor Flores, director del Vélez Paiz. El resto de niños, seis en total, sólo recibió atención ambulatoria y regresaron a sus casas al cuido de sus padres.

Margin Pérez López, de 10 meses, es otra niña que ingresó al Fernando Vélez Paiz con quemaduras en su cuerpecito. “Tiene el 12 por ciento de su cuerpo quemado al caerle leche caliente”, detalló Flores.

Margin, originaria de Matagalpa, era cargada por su hermana mayor, quien tenía en su otra mano una taza con leche caliente, la que se derramó sobre el cuerpecito de la pequeña.

CINCO MUERTOS EN EL AÑO

En el año que recién finalizó, murieron en el Hospital Fernando Vélez Paiz, un total de cinco niños producto de quemaduras que sufrieron en sus cuerpecitos, tres menos que los reportados durante el año 2002, cuando la cifra subió a ocho fallecidos.

“Haciendo un recuento, hubo más quemados el año 2002 que en el 2003. Ninguno de los muertos fue por quemaduras sufridas por pólvora, explicó el doctor Flores.

El último niño quemado que murió en el Vélez Paiz, fue el niño Yulmar Miranda Lumbí, de nueve meses. Miranda sufrió quemaduras en un 50 por ciento de su cuerpecito, al caer un candil encendido en la cama donde dormía.

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