La labor de investigación no es nada fácil

Zacarías Miranda “La lectura forma al hombre;las conferencias lo alistan;la escritura lo perfecciona”.–Bacon Con algunos años de experiencia en la práctica investigativa y docente a nivel universitario, mis observaciones empíricas me llevan a plantear la siguiente hipótesis: Los trabajos de tesis universitarios son deficientes debido a la falta de una cultura investigativa adecuada, las dificultades […]

Zacarías Miranda

“La lectura forma al hombre;
las conferencias lo alistan;
la escritura lo perfecciona”.
–Bacon

Con algunos años de experiencia en la práctica investigativa y docente a nivel universitario, mis observaciones empíricas me llevan a plantear la siguiente hipótesis:

Los trabajos de tesis universitarios son deficientes debido a la falta de una cultura investigativa adecuada, las dificultades que los alumnos enfrentan, la poca motivación para comenzar, proseguir y terminar; y el apoyo insuficiente que reciben de las tutorías y de sus universidades.

Como hipótesis que es, en algunas universidades se cumplirá más que en otras, y en algunos aspectos más que en otros; en otras universidades no se cumplirá. Es mi intención colaborar con su explicación y contraste.

No existe una cultura investigativa adecuada. Desde la secundaria e incluso desde primaria y, aún en la universidad, muchos alumnos y no pocos profesores, manejan un concepto de investigación inadecuado. Muchos estudiantes, acostumbrados por sus profesores, investigan de forma inadecuada. Muchos creen y llaman “investigación” a una revisión bibliográfica. Los alumnos buscan, encuentran, copian, transcriben y presentan; y muchas veces sin referencias bibliográficas o citación adecuada de las mismas. Y eso no es investigación, sólo es parte de una investigación.

Los estudiantes encuentran muchas dificultades para realizar sus tesis. Hacer una investigación no es fácil, a pesar de que muchas personas creen que sí lo es. Por ejemplo, escoger un tema de investigación es más difícil de lo que pueda parecer a primera vista. Y si no se hace con tiempo, existirá la tentación de seleccionarlo de forma rápida cuándo ya es demasiado tarde. Los estudiantes por su inmadurez pierden mucho tiempo y se desubican fácilmente; aunado a esto la costumbre cultural del nicaragüense de dejarlo todo a última hora para sólo cuando se siente presión realizar las cosas. El tutor juega un rol de primera importancia en la selección del tema, y cómo veremos más adelante, no sólo en este aspecto. En un estudio de opinión realizado entre 1989 y 1993 en estudiantes del último semestre de una carrera de licenciatura en una universidad mexicana se obtuvieron las siguientes respuestas a la pregunta “¿Qué es lo que considera más difícil para la elaboración de su tesis?”: la elección del tema o área sobre la que se realizará la investigación (62 por ciento); elaboración de propuesta y recolección de datos (20 por ciento); y un 18 por ciento restante estableció distintas dificultades, entre las que destacan: falta de interés por parte del estudiante, deficiencias en la dirección de la tesis, carencia de fuentes de información y referencias, poco tiempo para dedicarlo a la investigación, deficiencias en la preparación curricular anterior, falta de creatividad del estudiante y del tutor, y falta de práctica en investigaciones.

Los estudiantes se encuentran poco motivados para realizar sus tesis. Muchos se desaniman porque no encuentran suficientes fuentes de información para elaborar su tesis. Cuando se carece de una práctica investigativa constante con el desarrollo de frecuentes trabajos de investigación y la aplicación de una metodología aprendida y practicada previamente, realizar el trabajo de tesis suele resultar muy pesado, y en extremo agotador, lo cual ocasiona que el estudiante, con alarmante frecuencia, abandone su trabajo o lo llegue a realizar con muchas deficiencias y no pocas veces sin profundidad. Pero también lo contrario es desmotivador. Demasiados trabajos de investigación en un semestre disminuye la concentración, divide esfuerzos y provoca desmotivación y hasta rechazo por investigar.

El apoyo que reciben de las tutorías no es suficiente. Los alumnos se quejan del poco tiempo que los tutores le pueden dedicar a ellos y a sus trabajos; y esto no es necesariamente por falta de voluntad, sino que simplemente muchos no disponen de tiempo. Otro aspecto es que los tutores no le dan prioridad al asunto; sea porque tienen otras obligaciones más importantes, sea porque no reciben una remuneración adecuada al trabajo que realizan; o por otras razones personales. Hay que recordar que la tutoría implica una relación interpersonal, derechos y deberes mutuos, los que si no se cumplen socavan el objetivo de la misma. Por otro lado muchos alumnos malentienden lo que es una tutoría. Éstos piensan que el tutor es el responsable de la tesis y no entienden que son ellos los responsables en primera instancia de llevarla a cabo.

El apoyo que reciben de las universidades para el proceso de investigación no es suficiente. Es en el último año de sus carreras que los alumnos deben terminar sus tesis. Muchos de ellos, o las universidades incluso, esperan hasta el último semestre para comenzar los preparativos administrativos que conlleva el proceso. Otro aspecto es el de la carga académica de ese último año. Pareciera que muy pocos toman conciencia de que realizar una buena tesis conlleva tiempo y esfuerzo. La investigación no es sólo la aplicación de lo aprendido en algunas asignaturas aprobadas previamente. Hay otros factores que influyen: tiempo, esfuerzo, dedicación, constancia, interés por el tema a investigar, medios para investigar, etc. El apoyo de la universidad es crucial en el aspecto de los medios, básicamente a través de una biblioteca y un centro de cómputos bien dotados. A través de la biblioteca con el ofrecimiento de fuentes primarias de información como revistas científicas y libros especializados; y a través del centro de cómputo con el acceso a internet y programas computacionales para el procesamiento editorial y estadístico de la información.

El autor es profesor en la Universidad Thomas More.