Hay que revisar señalización del tráfico

Adolfo Bonilla Es evidente que no sólo los choferes de autobuses y de taxis infringen las leyes de tránsito, y de esa manera ponen en peligro la integridad física y vulneran la dignidad de los demás conductores y personas que transitan por la vía. Ésta es una práctica tan generalizada que cuando alguien cumple con […]

Adolfo Bonilla

Es evidente que no sólo los choferes de autobuses y de taxis infringen las leyes de tránsito, y de esa manera ponen en peligro la integridad física y vulneran la dignidad de los demás conductores y personas que transitan por la vía. Ésta es una práctica tan generalizada que cuando alguien cumple con las normas viales establecidas, los conductores de vehículos y los peatones lo ven como un espécimen humano raro.

Como se ha dejado entrever en otros artículos, se trata de todo un sistema que hay que cambiar; toda una mentalidad y costumbre que tienen que ver con la cultura, con la falta de respeto a las leyes, a la autoridad y a las demás personas. Pero mucho tiene que ver también con la ignorancia, con el desconocimiento de lo que implica ponerse detrás de un timón.

Sólo hay que ubicarse en una esquina a ver cuántos conductores de vehículos (colectivos o particulares) se detienen por completo cuando llegan ante un rótulo de Alto. Lo más que logran hacer algunos es reducir un poco la velocidad, pero otros más bien aceleran para ganarle el “derecho de vía” a los demás conductores que se ven como competidores en una carrera imaginaria. Es como si no existiera ninguna señal de tráfico en esa esquina.

Esta forma de ver (o dejar de ver) las señales de tránsito es una costumbre que todo mundo acepta, incluyendo los agentes de la Policía. Pero ojalá fuera sólo eso, pues no sería tanto, sino que de igual manera se valora todo lo demás que concierna la regulación del tráfico vehicular.

Esta manera de entender las señales de tránsito —por lo tanto— debería obligar a las oficinas pertinentes a hacer una revisión de todo lo relativo a este asunto, lo cual inclusive significaría cambiar en algunos casos la señal misma, pues a lo mejor cabría otro tipo de señal, como decir CEDA EL PASO. Además, hay sectores de la ciudad donde no existe ninguna señal o ésta se encuentra averiada.

De todas formas ya es hora de hacer una revisión total de toda la señalización de tráfico en la capital. Por ejemplo, los semáforos: hay intersecciones donde estos aparatos están colocados en forma vertical (roja arriba, amarillo en el medio y verde abajo); sin embargo, en otras bocacalles están ubicados horizontalmente, con el agravante que algunos los tienen el verde a la izquierda y el rojo a la derecha, mientras que otras la luz verde aparece a la derecha. Afortunadamente, esto ya se está corrigiendo.

Este sistema desordenado crea desconcierto en los conductores, especialmente en los que vienen de fuera de Managua y en los daltónicos, lo cual puede ser peligroso en determinado momento. Todo esto es apenas un ejemplo mínimo de la desorganización que habría que comenzar a ordenar; por consiguiente, valdría la pena meditar sobre todas estas cosas, a fin de tratar de evitar al máximo los accidentes y proporcionarle a la ciudadanía una circulación vehicular fluida.

El autor es periodista y escritor.