¿Qué espera Centroamérica del Cafta?

Leonel A. Marín McEwan Cinco secciones del trabajo se concluyeron en las nueve rondas del Cafta. Las negociaciones finales terminaron a mediados de diciembre del 2003, y en ella figuran varias secciones sobre asuntos muy delicados: agricultura, mano de obra, medio ambiente, telecomunicaciones y productos textiles. El acuerdo comercial del Cafta se calcula en unos […]

Leonel A. Marín McEwan

Cinco secciones del trabajo se concluyeron en las nueve rondas del Cafta. Las negociaciones finales terminaron a mediados de diciembre del 2003, y en ella figuran varias secciones sobre asuntos muy delicados: agricultura, mano de obra, medio ambiente, telecomunicaciones y productos textiles. El acuerdo comercial del Cafta se calcula en unos US$ 23,000 millones.

Centroamérica podría ganar mucho con el libre comercio a nivel macroeconómico. Si echamos un vistazo a las cifras del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Nafta) entre México, Estados Unidos y Canadá que cumplió diez años el pasado primero de enero. En 1993, la actividad comercial entre México y Estados Unidos alcanzó US$ 81,000 millones; en el 2002, casi se triplicó a US$ 232,000 millones, diez veces el volumen del comercio centroamericano con los Estados Unidos de Norte América.

El comercio entre Estados Unidos y México ha aumentado. El Nafta ha tenido éxito en alentar el comercio en Norteamérica ya que el 88 por ciento de las aportaciones de México va a Estados Unidos.

El comercio de Estados Unidos con América Central ha crecido constantemente sin el TLC, de 12,000 millones de dólares en el 94 a US $ 25,000 millones en el 2003. Sin embargo, la inversión de Norteamérica en el mismo período ha disminuido. Las inversiones estadounidenses en México y Centroamérica fueron iguales hasta 1999, cuando México saltó a US$ 58,000 millones al año, mientras que el Istmo Centroamericano se reducía a US$ 23,000 millones, un nivel inferior al de 1997.

La implementación del Tratado de Libre Comercio Norteamericano (Nafta) del 1 de enero de 1994 abrió el mercado mexicano un grado sin precedentes para negocios norteamericanos y canadienses. Lo que pasó en el Nafta es que las empresas o negocios con alta tecnología no obtuvieron la protección que éstos necesitaban. Los sectores estadounidenses con alta tecnología han sido catalogados como los grandes ganadores de la nueva economía norteamericana.

Un cambio que hizo el Nafta a la economía mexicana fue que el sello de las políticas económicas en México en los setenta y en los ochenta (Inversión extranjera restringida, barreras arancelarias, reglas de transferencia de tecnología intrusa y protecciones intelectuales de propiedad), contrastó con la reformas económicas mexicanas reafirmadas en el Nafta. La apertura de comercio e inversión extranjera como también un sincero compromiso a la protección intelectual de los derechos de propiedad ha puesto a México en la vanguardia de las Reformas Económicas en los Países en Desarrollo.

Por otro lado, donde más agitación causa el Cafta es en el sector agropecuario, donde hay disputas sobre la exportación de azúcar, maíz, maní, queso, carne, pollos y otros productos. Cuando Estados Unidos aumentó los subsidios a sus agricultores en el 2002 muchos mexicanos y centroamericanos se perjudicaron ante la medida proteccionista del Gobierno de los Estados Unidos.

Una de las debilidades de Nicaragua ante los Estados Unidos es que se carece de infraestructura adecuada para elaborar y fabricar productos agroindustriales. Nicaragua es un país netamente agropecuario y existe una alta demanda internacional de los productos agropecuarios con oportunidades para el incremento de nuestras exportaciones constituyéndose en fuentes de divisas. Para que exista un crecimiento económico sostenido es necesario que se inyecte capital extranjero, co-inversiones y joint-ventures en las agroindustrias. Esto produce diversificación de la producción y valor agregado del producto.

El éxito competitivo se logra a través de la gente —mano de obra— si la fuerza laboral es realmente una fuente cada vez más importante de ventaja competitiva entonces es importante crear una fuente laboral con la habilidad de lograr el éxito competitivo.

Un TLC en la región centroamericana con los Estados Unidos de América (Cafta) tiene definitivamente que cerrar los aranceles, mano de obra competitiva, puertos marítimos y aeropuertos modernos y eficientes, unión aduanera centroamericana, transferencias tecnológicas a la calidad, reconversión industrial de las Mipymes, agroindustrialización y un conocimiento del mercado norteamericano.

Finalmente, los centroamericanos no sabemos con certeza lo que significa unirse a la economía norteamericana que mueve US$ 10 billones al año. La experiencia mexicana de diez años con el TLC nos da una buena orientación de que siempre habrá ganadores o perdedores, dependiendo del producto o rubro en que se esté compitiendo.

El autor cursa la maestría en gerencia de las Mipymes en la UAM.