Las exportaciones requieren reorganización

Eddy Betanco B. En Nicaragua el horizonte parece despejarse para que la economía adquiera mayor impulso, en efecto, el Plan Nacional de Desarrollo, las oportunidades de acceso a mercados alternativos por los TLC vigentes y en negociación, la condonación del 80 por ciento de la deuda externa, la lucha contra la corrupción, la ley del […]

Eddy Betanco B.

En Nicaragua el horizonte parece despejarse para que la economía adquiera mayor impulso, en efecto, el Plan Nacional de Desarrollo, las oportunidades de acceso a mercados alternativos por los TLC vigentes y en negociación, la condonación del 80 por ciento de la deuda externa, la lucha contra la corrupción, la ley del servicio civil y otros elementos institucionales, constituyen factores condiciones muy valiosos, que eficientemente administrados provocarían una corriente fluida de inversiones, mayor producción y exportaciones, para reducir la pobreza.

Con relación al Plan Nacional de Desarrollo, se contempla que el nuevo organismo promotor de exportaciones hay que ubicarlo en una dirección del Mific. Consideramos que esta medida subestima el verdadero nivel que debe asumir un órgano promotor en nuestro medio. Al ubicarse en un ministerio, es muy posible que se burocraticen las iniciativas, acciones y decisiones que se requieren para dinamizar las exportaciones.

En Nicaragua se han venido haciendo esfuerzos desde hace cuatro décadas en materia de promoción de exportaciones, casi coincidente con la fecha de inicio del mercado común centroamericano en 1961, sin embargo, los resultados se pueden observar en las estadísticas de exportación. Estas décadas se caracterizaron porque el financiamiento y la transferencia de tecnología no funcionaron armónicamente con las prácticas de promoción de exportaciones. Los escasos fondos disponibles para fines de exportación han permanecido dispersos en bancos, microfinancieras, ONG, etc., pero por falta de un centro de orientación sobre las fuentes, disponibilidades, términos financieros, etc., los fondos han sido subutilizados por los empresarios con proyectos de exportación, particularmente las Pymes. En el aspecto tecnológico, Inatec, Labal y otros organismos afines al desarrollo tecnológico no están incorporados dentro de una perspectiva exportadora.

Si las exportaciones constituyen un factor clave para elevar la calidad de vida de los nicaragüenses, se requiere de una instancia promotora más fortalecida en sus funciones, es decir no limitándose a las funciones tradicionales de promoción, tales como participar en ferias, brindar servicio de información comercial, publicar el directorio de exportadores y oferta exportable, etc., que aunque son servicios útiles, no logran penetrar al fondo de los problemas de los exportadores y menos a las soluciones.

La magnitud del problema exportador y las oportunidades de mercados alternativos que se derivan de los TLC, sugieren que el concepto de promoción de exportaciones se amplíe en Nicaragua, en el sentido de asignar al nuevo ente promotor funciones básicas, tales como otorgar financiamiento a los proyectos de exportación considerados rentables, promoviendo transferencia de tecnología a empresas en operación y a nuevos proyectos. Un banco de Fomento de exportaciones sería una instancia muy oportuna para desarrollar con más agilidad producción exportable. El Banco podría asumir las funciones complementarias de promoción de exportaciones.

Desde el punto de vista institucional, al ente promotor podría asignársele autonomía administrativa con nivel de rector en materia de promoción de exportaciones, lo cual le imprimiría mayor coherencia a la formulación de políticas y su aplicación, coordinando la participación de otras entidades públicas afines. Para agilizar las decisiones que exige el desarrollo de exportaciones tendría que operar como una dependencia directa de la Presidencia de la República. Obviamente no se sugiere un elefante blanco, sino un organismo compacto y creativo, con visión integral de los problemas que obstaculizan las exportaciones y enfrentarlos con sentido realista, es decir, teniendo en cuenta la disponibilidad de recursos, los estímulos del Gobierno y las expectativas para desarrollar exportaciones.

La población de Nicaragua espera que la polarización política, que tanto daño causa a la mayoría de los nicaragüenses, sea eliminada como práctica política, para permitir que se tornen viables la aplicación de los diferentes instrumentos institucionales, leyes, tratados internacionales, etc., que se han contemplado para promover el desarrollo socioeconómico, como medio para reducir la pobreza.

El autor es economista.