Nuevas metas y esperanzas

Mario Ruiz Castillo Después de décadas de decepciones con expectativas y frustraciones, un nuevo año comienza en el que se vislumbra un halo de esperanza; creo que el nuevo ser está renaciendo y es menos egoísta, más trabajador, más humano, menos materialista y consciente que la verdadera felicidad está en las cosas pequeñas, en aquellos […]

Mario Ruiz Castillo

Después de décadas de decepciones con expectativas y frustraciones, un nuevo año comienza en el que se vislumbra un halo de esperanza; creo que el nuevo ser está renaciendo y es menos egoísta, más trabajador, más humano, menos materialista y consciente que la verdadera felicidad está en las cosas pequeñas, en aquellos detalles que a veces menospreciamos o no notamos.

La creencia que todos al llegar al poder nos corrompemos y sólo velamos por nuestros intereses, cede ante personas que cumplen con la función pública, en aras del servicio. Los halagos y tentaciones son grandes, pero así como en Italia el Poder Judicial se enfrentó a la mafia, algún juez nacional dará el ejemplo de que es posible la justicia sin partidarismo, sin amenazas y sin enriquecimiento ilícito.

La amistad, esa cualidad del ser de compartir alegrías y tristezas, cada vez se enraiza en mayor cantidad de personas, sin que ello implique complicidad, encubrimiento y codelincuencia. Alguien puede ser mi amigo y si comete delitos o se equivoca, seguirá siendo mi amigo, pero no lo disculpa de pagar su conducta y ser condenado tanto social como legalmente, todo a consecuencia de sus actos.

El desarrollo personal y nacional, no depende de adaptar actitudes, costumbres y hábitos extraños; sino el aprovechar las ventajas comparativas de que disponemos y nos hacen diferentes a los demás.

Rescatar y convivir con la naturaleza es una premisa indispensable no sólo para vivir mejor, sno que para sobrevivir o tendremos que pagar el aire y el agua a precios exorbitantes.

Mientras en la mayoría de los países del mundo se mueren las personas de hambre, en países desarrollados se están muriendo por sobrealimentación, la obesidad los está matando como mata aquí la falta de alimento. Vemos sin embargo nuestros parques, solares y campo desiertos, sin que se siembre árboles que dan vida, más bien se cubren con cemento como señal de progreso.

Veo, estupefacto, gran cantidad de vehículos de lujo transitando por las calles y carreteras, y se visualiza desarrollo para el que los fabrica, y se descuida la vía peatonal, la ciclista y la arborización en general, que poco cuesta, y cuyos réditos son la salud y la alegría, olvidamos el equilibrio natural y que dependemos de él para la sobre vivencia humana.

Nuestras bellas playas, ya son intransitables, a pesar que las leyes dicen son públicas, ahora tienen dueño y cada vez son más calientes; falta de higiene e insoportables al quitarles la vegetación y hábitat naturales, mientras en otros lugares se crean paraísos de desiertos, aquí desertificamos el paraíso.

No es cierto que todo está perdido, como lo afirman algunos pesimistas. En todo tiempo ha habido malos hijos, pero existen también los buenos y están en aumento y en el presente año no hay que dejarse manejar ni manipular por cuatro, con intereses ya conocidos; somos muchos los que exigimos honestidad, convivencia con la naturaleza, equidad, justicia, paz, desarrollo auto sostenido, menos ostentación, vivir acorde con nuestra realidad socioeconómica.

En el presente año tiene que resaltar lo nuestro, productos, servicios y arte, sentirnos orgullosos de lo que producimos y hacerlo con calidad; tenemos que imitar menos y producir, crear, innovar, que significa en estricto sentido hacer algo nuevo, algo que no se conocía; ser iguales pero diferentes, ésta es una propuesta de metas y esperanza para los que deseamos algo mejor en nuestras vidas y para las futuras generaciones.

El autor es jurista.