Martha Solano MartínezEspecial para «Aquí entre nos Yaoska Cuéllar con alma de titiritera   Creció junto a la magia de los títeres y desde pequeña se sintió atraída por este mundo de ilusión y fantasía. Sin embargo, el pánico escénico que siempre la acompañó le impedía desarrollarse en esta área… hasta que un buen día […]

Martha Solano MartínezEspecial para «Aquí entre nos

Yaoska Cuéllar con alma de titiritera


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Creció junto a la magia de los títeres y desde pequeña se sintió atraída por este mundo de ilusión y fantasía. Sin embargo, el pánico escénico que siempre la acompañó le impedía desarrollarse en esta área… hasta que un buen día tomó sus pinceles, tela y papel y creó a los personajes del Grupo de Teatro de Títeres Guachipilín



 

Martha Solano Martínez
Especial para «Aquí entre nos


A pesar de ser hija de dos importantes titiriteros nicaragüenses, Gonzalo Cuéllar y la actriz y escritora Zoa Meza y vivir gran parte de su vida de escenario en escenario Nayra Yaoska Cuéllar Meza no ha logrado vencer su temor por el público. Aún se ruboriza de sólo pensar que pueda pisar una tarima y tener que bailar, cantar y actuar, por eso a la hora de apoyar a sus padres, lo hizo a través de sus títeres a los que da vida en su pequeño taller ubicado en Batahola Norte.

Mientras vemos una obra puesta en escena nos reímos y aplaudimos, pero jamás nos imaginamos a las personas que le dan vida a estos curiosos personajes de papel y tela. Para Yaoska esta es una experiencia, es muy relajante. En el momento de pensar en las formas y los colores que van a llevar los personajes, pasan muchas ideas por su mente, hasta que encuentra la creación adecuada. Ella afirma que los colores influyen mucho en la fuerza que se quiera dar al personaje.

Muchas de las herramientas que utiliza para crearlos los adquirió de sus clases de pintura y estudios de arquitectura.

Autodescríbite, ¿cómo es Yaoska Cuéllar?

Siempre he sido bastante tímida. Soy fanática del teatro, de la música, del baile, pero ahí está el problema. La gente cree que como soy hija de padres artistas puedo estar frente a un público y la verdad me da pena actuar. Para hablar de algún tema específico me lanzo, pero para actuar no. Ese es un problema que tengo desde pequeña. En el colegio me decían que bailara, que actuara, pero trataba de salir lo menos posible frente al público. Hacía de todo, menos actuar en el escenario.

Tu niñez no fue tan alegre entonces.

Claro que sí, mi infancia fue alegre, divertida, pasé bastante, siempre andaba de arriba abajo con mis padres en todas sus presentaciones en todo el país y fuera del país también. Nunca nos dejaron. De mi infancia siempre recuerdo el teatro. Siempre estaba detrás de un teatrino. Mis padres siempre nos llevaban a todos lados. Era de las que me dormía encima de los telones con mi hermano.

Tu mundo es la pintura y la arquitectura, ¿cómo descubriste que era esto lo que querías?

Mis papás a cada uno de nosotros no nos han impuesto las cosas. Estar en el medio y saber un poquito de arte es fundamental para cualquier persona. Entones, mis papás vieron que la pintura era lo mío. Me apoyaron y estudié artes plásticas. A mi hermano Camilo le gusta la música y a mi hermana Zoa le encanta escribir y actuar.

A mí me dejaron ser lo que yo era, no me forzaron nuca a nada. Estoy orgullosa de tener los padres que tengo.

¿Y la arquitectura?

No sabía qué estudiar, pasé dos años de vacaciones trabajando. Me gustaba diseñar y pintar. Me fui a estudiar pintura a la escuela de Bellas Artes. Sentí que faltaba algo y me metí a trabajar con un amigo arquitecto. Trabajé en la obra, hice de albañil, aprendí a instalar luces, agua potable, levantar paredes, medir terrenos… y dije, esto es lo mío.

Después me fui a hacer el examen en la UNI y por esas casualidades —porque entrar a una universidad en este país es súper difícil—, la pegué, clasifiqué. ¡Hasta lloré ese día!

¿Algún hobbie?

Mi hobbie es bailar. Me fascina el ritmo latino. Por el mismo medio artístico siempre estoy atenta a los grupos de danza que vienen y a los amigos de otros países les pido que me enseñen sus danzas. Siempre estoy metida porque quiero aprender de todo. Salsa, rumba, samba, son cubano y me encantan los ritmos de ascendencia negra, la percusión, las danzas garífonas.

La combinación de artes y arquitectura suena muy atractiva.

A veces me pasa que estoy en un problema grave, me pongo a pintar y encuentro la respuesta. Voy a ser arquitecta, pero mis diseños van a ser únicos. Voy a diseñar la casa con sus murales y todo. Mis casas van a ser originales porque estoy integrando lo que he aprendido en artes plásticas, la pintura y la arquitectura, claro, rescatando lo mío.

A propósito ¿un momento feliz?

Tal vez no feliz, pero sí inolvidable. Cuando mi papá nos pidió la mano de mi mamá. Como él es boliviano y por cuestiones de papeles no se había podido casar, entonces nosotros éramos hijos ilegítimos. Un día se arrodilló y nos pidió que por favor aceptáramos que fuera nuestro papá para casarse con nuestra mamá. Fue un momento muy gracioso.

¿Un momento triste?

Me frustra no poder actuar frente al público. Sé que mis papás hacen eso y todo el mundo espera que yo haga lo mismo, pero he estado en un escenario y me quedo paralizada. Tengo un pánico escénico horrible. Quisiera ser como mi mamá, extrovertida.