Sergio Omar Darce Guevara
El sábado 7 de febrero de 2004, por la mañana estaba lustrándome los zapatos frente al parque de la Iglesia de La Merced, en León. Para distraerme mientras el señor lustrador realizaba su faena observé los trabajos de albañilería que realizaban en dicho parque. Tres muchachos removían tierra pero platicaban y enamoraban a cuanta muchacha pasaba, y no realizaban su labor. Al rato se acercó un señor con aspecto de maestro de obra y ellos comenzaron a trabajar con energía, pero apenas dio la vuelta este señor volvieron a la inactividad.
Le hice el comentario al señor lustrador y le pregunté si sabía cuánto estaban ganando aquellos muchachos por la jornada laboral, y me dijo que ganaban por día trabajado. El señor lustrador me comentó que tienen veinte días laborando en la remodelación y con seguridad a ese paso se llevarán un buen tiempo.
Los recursos son mal administrados porque nadie da un seguimiento serio y sistemático a estas obras. La Alcaldía de León debe poner gente capaz de optimizar el uso de recursos. Por eso nadie cree en la gestión de los empleados públicos, pues administran el erario como caramanchel de mercado. La ineptitud es visible.
Es penoso decirlo pero nuestro país está huérfano de esperanza. Lo miré reflejado en el comportamiento de esos muchachos, tal vez desmotivados por una mala paga y con seguridad por falta de superación personal. Dios salve a Nicaragua aunque sea en el año 2100.