Zacarías Chamorro
Como dicen los norteamericanos, uno no puede tener su queque y además comérselo. El caso del señor Vicepresidente de la República, doctor José Rizo, es patético. El doctor Rizo —mientras no renuncie— es parte del Gobierno de la República. Y una prueba concreta es que cuando fue a Costa Rica a la costosísima función de Pavarotti (hasta 1,200 dólares el ticket), exigió carro y chofer en la Embajada de Nicaragua. Sin embargo anda por todos lados denunciando al Gobierno (al que pertenece) por supuestos actos de omisión e incumplimiento en obras públicas.
El doctor Rizo se equivoca si piensa que uno es tonto y le va a aceptar esa cómoda posición. Como Vicepresidente es su deber resolver estas situaciones y actuar de manera decidida y expedita para la feliz conclusión de muchos proyectos que la gente le pide y reclama.
Si el doctor Rizo siente que a él no se le han dado las herramientas para encontrarle solución a los problemas que la ciudadanía le lleva a sus oídos, entonces lo correcto ético es renunciar a su cargo.
Pero pensar que puede tener su queque y además comérselo es una postura demagógica y se ve clarísima esa maniobra. Nadie se la compra.