María José Zamora
Tendremos qussperar que regrese el comandante Daniel Ortega de su visita a Cuba para saber cuáles serán los próximos acontecimientos en Nicaragua. Me imagino que tío Fidel le ha dado a su pupilo Ortega los próximos “lineamientos” a seguir. Indudablemente el camarada Daniel trae debajo del brazo la posición del FSLN –entiéndase de la Corte Suprema de Justicia, la Contraloría, la Asamblea Nacional y todas las instituciones que este partido domina– respecto a los temas que han sido objeto de chantaje para el Ejecutivo.
Supongo que cada vez que visita Cuba el camarada Ortega añora los años ochenta, cuando al igual que el dictador Fidel Castro mantenía bajo su juego perverso a todo un pueblo. No vi nada nuevo en las imágenes, transmitidas por televisión, de la celebración del Primero de Mayo en Cuba. Todo es lo mismo de siempre: el rostro del Che Guevara en mantas y pancartas, el discurso estéril y engorroso del dictador, los insultos insolentes contra países y gobiernos democráticos y la soberbia que caracteriza al dirigente cubano. Francamente es patético llegar a la conclusión de que este personaje demente y ridículo todavía sea el ejemplo a seguir para muchos políticos latinoamericanos.
Siento lástima por aquellos cubanos que no saben lo que es la democracia, que han crecido creyendo las mentiras de Fidel Castro, que se sienten orgullosos de los logros de la revolución cubana, que han pasado su vida preparándose para la invasión norteamericana, que no conocen el placer de poder elegir ni siquiera lo que van a comer, y lo más triste; que carecen del derecho más preciado que tienen los seres humanos: la libertad.