Chepeleón Argüello
Como ser humano condeno los abusos cometidos por un número muy reducido de policías militares de EE.UU. contra prisioneros iraquíes. Pero a la misma vez tengo la certeza inequívoca de que la justicia prevalecerá y los culpables de dichos atropellos enfrentarán el peso de la ley y pagarán por su agresión, a diferencia de Nicaragua. Esos pequeños hombres no serán premiados con la piñata, ni ocuparán puestos públicos, ni se les permitirá corromper los poderes del Estado, ni seguirán intimidando al pueblo, actuando con la impunidad y la lógica irracional del odio que los motiva a seguir viviendo sin que nadie les recuerde los miles de nicaragüenses que fueron torturados y asesinados para imponer el saqueo de las arcas del Estado a su beneficio.
Se imaginan que empezaran a circular fotografías de los cuartos e instrumentos de torturas que compartieron la Guardia de Somoza y el Ministerio de Interior sandinista. Si pudiéramos ver a esos personajes, hoy respetados abuelitos, pilares de la sociedad, dando rienda suelta a sus más íntimos secretos. ¿Cómo harán para dormir con tanta sangre en las manos y dónde está la justicia en Nicaragua?
Fremont California