A mí me engorda el agua… Esta frase y otras parecidas son habituales y revelan desconocimiento
1. El pan y las pastas engordan mucho.
Falso. El pan y las pastas son hidratos de carbono y aportan cuatro kilocalorías por cada gramo ingerido, lo mismo que las proteínas, y menos de la mitad que las grasas, que aportan nueve calorías. Por tanto, no hay que temerles si se está haciendo dieta de adelgazamiento.
2. El aceite crudo engorda menos que el aceite frito.
Falso. El calentamiento no modifica el aporte calórico de las grasas. Lo que sí provoca aumento de peso en comer alimentos cocinados con mucho aceite. Por lo que vigile las cantidades que utiliza.
3. Hacer ejercicio físico da hambre.
Verdadero. Los beneficios de ejercitar son tantos que no se debe dejar de hacer ejercicios por esa razón. Para calmar el hambre tras el deporte, se puede tomar frutas o biscotes que sacian y aportan pocas calorías.
4. Para adelgazar, es bueno saltarse comidas.
Falso. Es preferible comer poco, pero varias veces al día para repartir la ingesta calórica y no tener sensación de hambre.
5. Beber agua con la comida engorda.
Falso. El agua nunca engorda porque tiene cero calorías, pero tomada con las comidas ayuda a que pasen mejor los alimentos y se pueda comer un poco más, mientras que si se bebe antes de las comidas puede producir cierta sensación de saciedad y contribuir a que se coma menos.
6. Tomar fruta de primer plato adelgaza.
Falso. La fruta tiene las mismas calorías tomadas al principio que al final de la comida, pero tomada al principio puede hacer que se coma menos de los restantes platos, que suelen ser más calóricos.
7. Las dietas milagrosas no funcionan.
Verdadero. Practicar ejercicio físico también contribuye a mantener el peso y mejorar la salud en general. Las recetas milagrosas no brindan resultados sostenibles. Someter a su organismos a largas horas de hambre, puede provocar úlcera.