La educación ambiental, entendida como aquella que promueve un cambio de actitudes en la relación con nuestro ambiente y recursos naturales, no es responsabilidad única de los colegios o el Estado, es también responsabilidad de las familias.
Los padres pueden contribuir a que sus hijos crezcan con un profundo respeto hacia el medio ambiente y se sientan responsables de su cuido y protección. En primer lugar, los hijos imitan el comportamiento de los padres, por tanto mucho de lo que se haga en casa, ellos lo reproducirán en su vida diaria.
A continuación algunas reglas de oro que todos podemos tener en cuenta e inculcar en nuestros hijos y entorno familiar, un cambio de actitud y comportamiento:
En períodos de vacaciones o fines de semana programe paseos a las reservas naturales del país. Existen varias opciones y en ellas existen guías que le ofrecen información sobre la fauna, flora y otros recursos. En estos sitios también se puede apreciar la forma en que se puede conjugar de manera armónica el hombre y la naturaleza, sin destruirla.
Promueva en su hogar actividades que ayuden a reducir el problema de la contaminación por basura; para ello existe una guía práctica de las “R” que significa, Reducir, Reutilizar y Reciclar.
Reducir: Implica reducir la basura que producimos, poniendo en práctica las siguientes medidas: No botar objetos (cuadernos, bolsas plásticas, etc.), que estén en buenas condiciones, así evitamos producir basura de manera innecesaria. Lleve al mercado sus propias bolsas para no tener que usar nuevas. En los paseos o si se sale fuera del hogar, llevar bolsas para depositar la basura. Enseñe a sus hijos que la calle no es el basurero de la ciudad, tampoco son los ríos, lagos o los balnearios.
Reutilizar: Implica volver a usar las cosas viejas en formas nuevas, buenas y atractivas. Hay varias actividades que pueden promover con sus hijos: Reusar papel. Use ambos lados del papel o utilice la parte no escrita para elaborar libretas, hacer tareas en borrador, etc. Reusar restos de madera, cajas de cartón, aluminio, vidrio, plástico, etc. para hacer trabajos manuales o artesanías. Estos productos toman mucho tiempo en descomponerse, o sea que no son biodegradables, evite tirarlos a la basura.
Reciclar: Este es un proceso más complicado pero no difícil. El reciclamiento consiste básicamente en volver a procesar un desecho para un nuevo uso. Por ejemplo reciclaje del papel o de la basura orgánica (restos de comida), para hacer abono para el jardín.
TIEMPOS
El período de tiempo en que se descompone la basura.
Cáscara de plátano: 3 semanas
Papel: de 3 semanas a 2 meses
Cuero: 3 a 5 años
Madera: 2 a 3 años
Aluminio: 350 a 400 años
Plástico: 500 años
Vidrio: Indefinido
Poroplast: Indefinido
* La autora es Decana de la Facultad de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, de la Universidad Centroamericana.
