José David Pérez Matamoros
Le he dado seguimiento al asunto de los misiles SAM-7 y estoy seguro de que Nicaragua, con la destrucción de los primeros 333 misiles ya dio su primer paso hacia la reducción razonable de armamento en la región centroamericana. Los demás países, ¿cuándo darán su primer paso? Me preocupa el hecho de que Honduras muestre su complacencia ante el paso dado por Nicaragua, más aún cuando se ha anunciado la próxima destrucción de igual cantidad de misiles para el mes de julio. ¿Cuándo destruirá Honduras su primer avión? Recordemos que los aviones son armas de ataque, es decir ofensivas, mientras que los misiles de Nicaragua son defensivos, únicamente utilizables en caso de ataques aéreos. ¿No debe ser el desarme algo recíproco?
Si en estos momentos Honduras puja por apropiarse del río Negro, más tarde querrá de ipegüe las cordilleras nicaragüenses del Norte con sus extensos bosques de pino. Y si hoy Costa Rica pelea por nuestro río San Juan, mañana habrá que darle de “propina” el Lago Cocibolca con la Isla de Ometepe, el Archipiélago de Solentiname y las Isletas de Granada. ¿Y se imaginan toda nuestra extensa Costa Atlántica con todas sus riquezas en poder de Colombia?
Es necesario que los diputados recapaciten y dejen sin efecto la resolución que aprueba la destrucción de esos misiles. Son nuestro único medio de defensa ante un ataque aéreo. Están dejando a la Nación entera a merced de los que siempre han ambicionado la riquezas con las que Dios bendijo a Nicaragua.