Leonardo Centeno Caffarena*
Roman, Times, serif»>Opinión económica
¿Le está llegando a las Pyme el fondo del FNI/BID de transformación productiva?
Leonardo Centeno Caffarena*
Hace poco más de un año, en la edición del diario LA PRENSA del lunes 3 de marzo de 2003, en entrevista que se hiciera al director ejecutivo del FNI, se anunciaba un nuevo recurso canalizado por esta institución de Gobierno, por parte del BID, y a disposición de los empresarios del sector Pyme con enfoque multisectorial (agricultura, ganadería, industria y comercio) dirigido a las exportaciones y la agroindustria, hasta por US$30 millones, como préstamo concesional (de largo plazo). El BID otorga este recurso a 40 años plazo, con 10 años de gracia, a 1% anual los primeros años, y de 2% para los restantes.
Según el director del FNI, Marco Narváez, los fondos serían utilizados en dos vías: US$29.1 millones para ser colocados en préstamos para las Pyme, y los restantes 900 mil dólares para el fortalecimiento institucional del FNI; a su vez, el FNI (como banco de segundo piso) colocaría esa plata vía banca privada, con intereses que oscilan entre el 7.69 por ciento en córdobas y 6.49% en dólares. El diferencial sería utilizado para cubrir los costos de la FNI y para fortalecer su funcionamiento; la banca comercial estaría añadiendo unos cuatro puntos sobre los del FNI, por lo que el usuario final recibiría préstamos entre 11 u 12%.
En las condiciones en que el préstamo se concretizó, hay varios puntos que merecen valorarse muy seriamente; en primer lugar está el de usar recursos (US$900 mil) de la cooperación internacional para “fortalecer” una institución de Gobierno que no está operando eficientemente; más bien esto podría interpretarse como un premio al mal desempeño, y el mensaje que podría estarse dando a otros directores/as de instituciones del Estado es que operar así (ineficientemente), al final de cuentas “es rentable”. Lo lógico sería que antes de haber recibido cualquier recurso monetario, el Gobierno central se encargue de fortalecer a cualquier institución destinada a fomentar al sector empresarial, provengan éstos (los fondos) del Tesoro de la República o de la cooperación internacional. Si esto no es posible, ¿qué sentido tiene contar con instituciones, que más bien son una carga para los contribuyentes?
Segundo, considerando que no hay otra opción, y que definitivamente hay que gastar un millón de dólares en este “elefante blanco”, en aras de hacerlo más eficiente, ¿qué sentido tiene que el FNI cobre un altísimo precio por manejar los restantes US$29 millones (entre el 7.69% en córdobas y 6.49% en dólares)? ¿No son suficientes ya los US$900 mil mencionados antes? ¿No es que estamos haciendo más cara la plata que tiene como objetivo disminuir los costos de nuestros empresarios, lo que mejoraría su posición competitiva “abaratando” sus precios? ¿Por qué los empresarios tienen que “cargar” con el peso de una institución, cuando ya tienen demasiados retos tratando de ser efectivos en sus mercados haciendo eficientes a sus empresas? ¿Cómo es posible que otros países latinoamericanos, con los mismos fondos del BID para transformación productiva, las mismas instituciones del Gobierno central estén colocando al usuario final (Pyme) recursos entre 4-6%? ¿Qué han hecho correcto ellos que nosotros todavía no?
Tercero, el FNI supervisará que la banca comercial cobre tasas competitivas al sector Pyme, pero quién supervisará al FNI para que éste, a su vez, las coloque competitivas a la banca comercial? ¿Cómo nos aseguraremos que después del altísimo “peaje” que cobrará el FNI por dejar que los recursos pasen, no hay otras “cargas” escondidas?
Cuarto, ¿qué le hace pensar al FNI que la banca privada, con la cual ha firmado convenios de colaboración para colocar tal recurso, estará “interesadísima” en ganarse sólo unos 4 ó 5 puntos, sirviendo de canal para esos recursos, cuando colocando sus propios recursos (de la banca privada) se ganara de 14 a 26 puntos? En entrevistas que el suscrito sostuvo con responsables de crédito de estos bancos se corroboró el supuesto anterior: la banca prefiere operar (colocar plata) con sus propios recursos.
Si después de 15 meses tuviéramos que calificar la efectividad del fondo de “transformación productiva”, ¿qué puntaje le daríamos? ¿Cuál ha sido su verdadero impacto en la economía del país, en número de nuevos empleos generados, tasa de crecimiento económico, nuevos mercados? ¿Será que el equipo económico de don Enrique pensaba que con abrir mercados internacionales bastaba y se satisfacían, por arte de magia, todas las otras necesidades de los empresarios?
La competitividad de las empresas tiene que ver mucho con el costo de los insumos necesarios para producir sus bienes y servicios, y a nivel “micro” el “dinero” es uno de los más representativos en cualquier flujo de caja, principalmente para préstamos de largo plazo, destinados a la compra de equipos y maquinarias; resolver la necesidad de recursos, es resolver uno de los principales temas del desarrollo del país, lo que automáticamente “alivianará” el engranaje financiero de las empresas nacionales más competitivas, y de sus proveedores de servicio. Prácticamente, de la noche a la mañana nos haría proveedores más competitivos.
Tal vez los altos funcionarios no han entendido la trascendencia del momento en que vivimos; el país urge de un gobierno facilitador y no uno que represente una “carga” extra para las empresas; a ratos nuestro clima de negocios pareciera una carrera con obstáculos, donde cada institución del Gobierno representa una nueva traba que saltar.
Hasta ahora podemos decir que este fondo sólo ha tenido dos lanzamientos oficiales, y un replanteamiento de diseño para el FNI; a parte de eso no vemos ningún efecto positivo en el sector Pyme; en estos 15 meses el Ejecutivo ha estado “chineando” US$30 millones, en una institución poco competitiva, mientras las maquinarias y equipos del sector crujen de obsolescencia y urge de una verdadera transformación de su esquema productivo; Nicaragua sigue igual de pobre, y el empleo creado principalmente se focaliza en el sector de zona franca.
Con lo anterior no quisiera dar a entender que el FNI es una institución ineficiente desde que llegó don Marco. Me parece que es más bien un problema de “diseño”, donde el sistema no está modelado para apoyar a las empresas en el nuevo esquema.
A como van las cosas, no hay duda de que el único que se va a transformar con el fondo del BID es el FNI, y no el grupo meta para el cual se destinó. No entiendo cómo el BID siendo banco, puede financiar tan mal negocio en la región, ¿o será por eso que Latinoamérica está perdiendo la guerra contra la pobreza?
* El autor es director del Programa de Atención Empresarial (PAE) de la Universidad Nacional de Ingeniería