Gustavo Ortega Campos
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Asteriscos a dos manos
Gustavo Ortega Campos
** En mis tiempos de universitario las protestas por los derechos estudiantiles siempre fueron respetadas porque tenían fundamento categórico y se evitaban actos vandálicos.
** Al final muchos conocimos como testigos oculares, que esas demandas fueron prostituidas por algunos seudo dirigentes que sacaban provecho de los frutos de las protestas.
** Si la Constitución obliga a la entrega de un subsidio universitario, pues hay que respetar eso, pero también es hora de hablar de las auditorías, de los resultados, de las eficiencias en los rendimientos académicos, en la calidad de los docentes, en la transparencia en el otorgamiento de becas. Todo se ha concentrado en dimes y diretes. Hay que poner un alto a esta procesión de morterazos que ya es una costumbre que es aprovechada por delincuentes.
** Sean serias ambas partes, siéntense de una vez por todas y definan una respuesta final, los que estamos de observadores estamos cansados de que los derechos de libre circulación sean violados e igual se vea amenazada la propiedad privada.
** Comentaron a los asteriscos que ésta es una posición muy radical… pero nos dieron la razón cuando preguntamos lo costoso que resulta el daño al vehículo particular que con mucho esfuerzo se compra en este país. O quién se responsabiliza de los efectos de los gases, balines o piedras sobre las personas ajenas a esta confrontación. ¿Y las muertes quién las asume?
** Lo peor es que ni el ministro de Hacienda, ni su jefe el presidente Bolaños, ni don Telémaco Talavera, ni el licenciado Yasser Martínez, líder de los estudiantes, responden ante esto.
** Estos días han sido de récord, primero las alzas en los combustibles, luego en la inflación, luego una canasta básica que nunca ha revisado sus parámetros desde que se estableció hace 20 años… y los señores del Gobierno no han dado respuestas que convenzan.
** Por lo menos meses atrás un viceministro (ahora ex) de Fomento, mandó a la población a andar en bicicleta cuando sucedió un alza de los hidrocarburos, pero ahora sólo hablan del bendito ahorro de energía que al final queda en dudas si es cierto, pues en varias entidades públicas no dejan de jugar en las computadoras en horas laborables, “chatean” o mantienen sus oficinas casi en cero grados centígrados.