Lic. Eddy Macías Carvajal
Ghandi decía: “lo más atroz de las cosas malas es el silencio de los buenos”. Dicha cita pareciera haber sido escrita para países como el nuestro, donde la maldad, la injusticia, la incapacidad jurídica, la impunidad, campean destruyendo los cimientos institucionales solamente porque aquellos individuos probos no asumen un papel beligerante.
La detención del candidato de Alianza por la República en la contienda electoral para alcanzar la prefectura en Managua, ratifica a los hombres dizque impartir justicia sobre la ética y capacidad profesional, cometen errores amen del desprestigio profesional sobre ellos mismos y del mismo Poder Judicial.
En el afán de sobresalir, los poderosos avasallan y desbaratan a aquéllos que asumen liderazgo independiente(antes fueron Solórzano, Pastora, Alvarado, Álvaro Robelo) de los paquidermos de la política criolla. La esencia de la democracia consiste en la aceptación de diversas ideas.
Que tristeza para el pueblo de Nicaragua que en los juzgados ha penetrado la ambición, sin menospreciar a unos pocos jueces que asumen posiciones profesionales, pero estableciendo una norma específica: cumplimiento fiel a los líderes políticos cada vez más desgastados. La Constitución política es solamente una quimera para aquellos ilusos convencidos de tener fe en la administración de justicia.
Abundan los casos —presuntos— influenciados en el Poder Judicial desde el asesinato de un campesino de parte de un hermano de un alto jefe militar, sobreseimiento a quienes han saqueado el erario de los nicaragüenses, sobreseimientos a un acusado de rufianería y proxeneta, entrega de un banco en bancarrota donde no existe ningún detenido y nos tocará a los nicaragüenses pagar dichos costos. Se ha violado flagrantemente la ley.
¡Qué bochorno! diría un cronista (q.e.p.d.) Que Dios salve al pueblo de Nicaragua y los nicaragüenses asumamos el papel que nos corresponde en elegir a candidatos independientes.