Álvaro Molina
El 12 de agosto del 2004, contando con los servicios de Oro Travel, en viaje de San Jorge a Granada, la Policía del puente de Ochomogo nos tuvo retenidos por una hora por no portar la documentación legal de una bicicleta de mi propiedad, marca Cannondale, número de serie 196803 y con un costo de 700 dólares. Finalmente la Policía confiscó la bicicleta. A mi regreso a Ometepe y por petición a la comisionada de Rivas, la bicicleta me fue entregada en la Carretera Panamericana, pero me exigieron un recibo y una copia de mi pasaporte.
Le expuse al comisionado Mora, encargado en ese momento de esa delegación departamental, que esos actos se prestan para la corrupción. En otros países como Estados Unidos y Europa la gente no tiene registro formal de bicicletas, ni es exigido ningún documento para usarlas, así que la gran mayoría de los turistas que traen sus bicicletas al país no se dirigen a las alcaldías o Policía Nacional para registrarlas, ni cuentan con recibos de compras.
Ante una situación como la que pasé el turista tiene tres opciones: una es que le quiten la bicicleta, la otra sobornar al policía y la última tropezarse con un policía honesto que no acepta la mordida y lo encarcela por intento de soborno. Es necesario que la Policía Nacional tenga mejores orientaciones para equipos deportivos ingresados al país por extranjeros y que tienen intenciones de usarlos.