Walter García
He leído con tristeza y lástima la reacción de la jerarquía de la Iglesia Católica contra las caricaturas de los medios de comunicación de Nicaragua. Llamarlas “ataque a la Iglesia” es no apegarse a la realidad en la que vivimos.
Nuestro güegüense nos ha enseñado, a lo largo de los siglos, a decir las cosas, denuncias inclusive, con la característica ironía de los nicaragüenses. Esto lo iniciaron nuestros antepasados por temor al conquistador, que también traía la espada y la cruz. Hoy en día las cosas son iguales, pero de una manera diferente.
El periodismo tiene el sagrado derecho de informar, orientar, y denunciar, que son también principios de la Iglesia, con lo cual no se trata de ataques a los dogmas o la fe. Nadie ha dicho que dejen de creer en la Santísima Virgen, ni en la Santísima Trinidad, ni en la Sagrada Eucaristía, que son dogmas y fe. Lo que hay son puntos de vista sobre algunos jerarcas que de momento parecieran (perdón si estoy equivocado) olvidar la sagrada misión evangelizadora para la cual se ordenaron.
Con mucha razón nuestro Señor Jesucristo dijo: “No miren la paja en el ojo de su hermano, fíjense en la viga que tienen en el suyo”.
Por último, recuerdo un cuento de mi infancia, cuando un pastor dejó a sus ovejas para asistir al lobo que él mismo había herido; el lobo le lamía los pies y las manos, pero para saborear lo que se comería.