Martín Krause© www.aipenet.com
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¿Qué determina la corrupción?
Martín Krause
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Buenos Aires (AIPE).— Los investigadores económicos afirman que la “percepción” de corrupción impacta el crecimiento económico, reduciéndolo. También el grado de libertad económica: cuanto mayor es la libertad económica menor es la corrupción, por la sencilla razón que no hay que estar sobornando a funcionarios para desarrollar actividades económicas.
Ahora bien, ¿cuáles son los países donde sus habitantes están más expuestos a la corrupción y a qué se debe esto? Es la pregunta que trata de responder Naci Mocan, mediante una investigación en la que trata de superar las realizadas hasta el momento, las que se basan en medidas tales como las opiniones de empresarios obtenidas por encuestas y analiza la información obtenida de 90 mil personas de 49 países, en relación a experiencias directas en materia de corrupción. Específicamente, se les preguntó si algún funcionario gubernamental, inspector o policía les había pedido una coima por sus servicios durante el último año. Con estos datos investigó los determinantes de recibir tal pedido, creó un índice de corrupción y obtuvo algunas conclusiones.
Los determinantes son aquellas características que hacen que una persona tenga mayores probabilidades de encontrarse en tal situación y fueron divididos en características individuales y las institucionales.
Respecto a las primeras, la conclusión es que quienes viven en ciudades pequeñas están menos expuestos, al igual que aquellos mayores de 60 años o los solteros en comparación con los casados. Tienen mayores probabilidades los que viven en ciudades grandes, los hombres más que las mujeres, los de mayores recursos, los de mayor nivel educativo y los que están entre 20 y 39 años. Se ve que la coima, como el impuesto, va donde hay mejor capacidad de pago.
En cuanto a las características legales y políticas, los países con tradición legal “francesa” o codificada muestran una propensión 1.4 por ciento mayor que los de tradición británica o escandinava. Si el origen es alemán, el riesgo de corrupción aumenta 14 por ciento. Los países con democracias no interrumpidas entre 1950 y 1995 muestran un riesgo del uno por ciento menor. En los países donde el riesgo de expropiación es menor también lo es el de coimas.
En cuanto a los índices elaborados, el resultado muestra en primer lugar entre los países corruptos a Indonesia, donde 31 por ciento de los ciudadanos manifestaron haber estado expuestos a un pedido de coima. El segundo lugar es para la Argentina con 29 por ciento, seguida de Bolivia (26 por ciento), Uganda (24 por ciento), India con 21 por ciento. Los países de Europa Occidental muestran tasas muy bajas, menores al 0.5 por ciento y en Japón es prácticamente cero.
Tanto en el caso de la Argentina como de Indonesia, este indicador resulta más severo que los de “percepción de la corrupción”, elaborados a través de opiniones de empresarios y referentes tal como el de Transparency International, el Banco Mundial y otros. Es decir, en estos países hay más corrupción de la que se percibe.
Curiosamente, esta situación favorece algo a la Argentina, ya que parece ser más negativa para el crecimiento económico la “percepción” de corrupción (desviando inversiones, por ejemplo) que la realidad de la misma. Parece que hemos extendido el dicho “si hay miseria que no se note” también a la corrupción.
El autor es rector de la Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas (ESEADE), de Argentina