- La profesora Amanda López Pineda arriba hoy a sus primeros 100 años
Silvia González Siles/Corresponsal
JINOTEGA.- Hace 100 años nació en esta ciudad la maestra Amanda López Pineda, a quien amigos, maestros y estudiantes del centro, que lleva su nombre, le rendirán hoy un homenaje en reconocimiento a su trayectoria y sus imborrables huellas en pro de la educación jinotegana.
La niña Amanda López, como popularmente se le conoce debido a que nunca se casó, laboró en el magisterio durante 40 años, primero como maestra de primaria; fue directora de la Escuela Superior de Niñas Rubén Darío, y profesora de castellano, historia y geografía en el Instituto Benjamín Zeledón.
Fue precisamente esta legendaria educadora quien propuso el nombre de Benjamín Zeledón para este centro de estudios que celebra sus 45 años. La maestra sentía admiración y respeto por el héroe nacional.
Es de esta manera que después de un siglo trasciende la trayectoria de la única maestra jinotegana que se mantiene en pie para recibir la visita de sus ex alumnos y de sus compañeros maestros.
Leyla Estela Moreno, directora del instituto, dijo que la obra educativa y cultural que la profesora de generaciones ha dejado a lo largo de los años debe ser imitada por cada uno de los maestros y estudiantes del departamento.
El reconocimiento a la profesora López se hará durante un acto, posteriormente se celebrará una misa de acción de gracias en la Iglesia Catedral San Juan.
VIDA Y TRAYECTORIA
La profesora Amanda López Pineda obtuvo el título de maestra de primaria en Granada, en el Colegio Francés Nuestra Señora de Guadalupe, de manera autodidacta adquirió conocimientos en historia antigua, moderna, contemporánea e historia de Nicaragua, geografía y letras.
Fue presidenta del Sindicato de Maestros de Jinotega y asistió a varios congresos de la Federación Sindical de Maestros de Nicaragua, en Masaya, Chinandega, Corinto, Estelí, Ocotal, Boaco y Rivas.
Recibió medalla de oro en un concurso iberoamericano de literatura en 1977, Orden Ramírez Goyena en 1988 y fue nombrada Ciudadana del Siglo en 1999.
Fue miembro de la Mesa Panamericana, estudiosa de la obra de Rubén Darío y divulgadora de la misma. Fue miembro del Ateneo en Matagalpa.
Aunque se jubiló en 1978, siempre se ha mantenido ligada a la problemática del magisterio nicaragüense.
