Alberto Rayo Ruiz
La sexta fecha del Campeonato Nacional de Enduro Aló 2004, que se realizó el sábado en Estelí, se convirtió en una sesión de clases para los enduristas pinoleros, cortesía de nueve corredores hondureños.
Los pilotos catrachos obtuvieron los primeros lugares en la categoría de dos ruedas. Su fórmula se basó en una mezcla de conocimiento de la máquina con una cucharadita de destreza sobre la misma.
Miguel Lorío, experto del enduro, después de disfrutar de la carrera hizo algunas observaciones respecto a las fallas técnicas de los enduristas nicaragüenses. “Las deficiencias que vi en mis compatriotas son: primero, demasiada presión de aire en los neumáticos, mala colocación al sentarse en el asiento, demasiada aceleración en las partes difíciles, lo que es muy riesgoso porque se puede dar vuelta la motocicleta y caerte encima; además hacían mala relación en los pinones, eso provoca recalentamiento en el motor, como se lo observé al corredor Roberto Pasos, quien iba a punto de tirar la toalla”, dijo Lorío.
Agregó que por muy buenas condiciones físicas de que gocen los pilotos, no se logrará un buen rendimiento en una competencia de tantas exigencias. “Si no dominan estas técnicas, siempre te quedarás sin aire”, expresó.
Fue una constante en la carrera ver que las motos se apagaban en las prolongadas cuestas. Lorío explica que eso se debe a que los pinoleros hacían malas relaciones respecto a los cambios, cuando debían utilizar primera cambiaban a segunda.
“La primera está relacionada para velocidad y en ese tipo de terreno (de piedra y lodo) tienes que manejar en segunda o en tercera, para que cuando te encuentres con terrenos fangosos, flojos o pendientes muy inclinadas y arenosas; hay conducir con una aceleracion sostenida, que no se suba ni se baje la revolución, y así el motor lleva fuerza a la hora de encontrar un obstáculo”, explica el experto.
Lorío finaliza recomendando a los enduristas nicaragüenses que se busquen un buen mecánico para que calibre bien la carburación; recalca que no se debe correr a altas velocidades en caminos planos y pedregosos y que los cocimientos que se tienen es bueno que se compartan con los compañeros.
