José Roberto Rocha Vega*
Roman, Times, serif»>Opinión económica
La importancia de las empresas familiares
José Roberto Rocha Vega*
De alguna manera se puede decir que hoy en día la gran mayoría de las empresas familiares empezaron muy pequeñas, generalmente en algún lugar de la casa de uno de los socios. Los valores en una empresa familiar incentivan a sus miembros a asumir sacrificios por su empresa y a generar una fuerza única en función del desarrollo empresarial y familiar. Quienes desestiman la importancia de las empresas familiares cometen un grave error.
Según algunas estimaciones, un alto porcentaje de las empresas son de carácter familiar y esto significa que la familia influye notablemente en la dirección estratégica de la empresa. Tampoco es válido el argumento de que estas cifras son equívocas porque se refieren a pequeños locales comerciales, en manos, por ejemplo, de un matrimonio. Así, los negocios familiares hacen inversiones, generan fuentes de empleos, y pagan impuestos, por lo tanto aportan en gran medida al desarrollo económico del país.
Una de las ventajas más evidentes para los miembros de la familia en cuestión, es la sensación de controlar su propio destino. Por una parte, gestionar un negocio del que se es propietario proporciona una mayor sensación de independencia. Tampoco deben menospreciarse los posibles beneficios financieros pues siempre existe la posibilidad de llegar a convertirse en una gran empresa de éxito. El espíritu de la familia determinará, en gran medida, las actitudes, normas y valores dominantes de la empresa. Los valores que los miembros de la familia expresen se convertirán en un objetivo común para los empleados y ayudarán a que éstos se identifiquen y comprometan.
En las empresas familiares bien gestionadas, los empleados se sienten parte de la familia y el acceso a la alta dirección resulta más fácil. Existe, por lo general, menos burocracia y, en consecuencia, las decisiones se toman con mayor rapidez y eficacia. La amplia experiencia del negocio que poseen los distintos miembros de la familia constituye otra importante ventaja competitiva. Al fin y al cabo, desde su infancia han estado en contacto con la empresa: los desayunos, cenas, paseos, reuniones familiares y trabajos de verano crean toda una serie de oportunidades para aprender más sobre el negocio.
En general, las empresas familiares tienden a mantener una visión más a largo plazo del propio negocio, es decir, no se lo plantean como aventuras para un momento. La perspectiva a largo plazo puede verse reforzada por el hecho de que existe una mayor certidumbre en cuanto al tipo de liderazgo que prevalecerá en la empresa. Si el relevo se planifica adecuadamente, todos tendrán muy claro quién será el siguiente en la línea de sucesión. Esto implica seguridad y, por lo tanto, menos comportamientos y actitudes “políticas” en la empresa. Por último, las empresas familiares tienen tendencia a ser más adaptables, en tiempos de crisis, dado que están más dispuestas a reinvertir los beneficios en el negocio.
* El autor es Ingeniero Industrial con una Maestría en Administración de Empresas