- El embajador italiano confesó que a pesar de tener otras ofertas diplomáticas en Asia y Europa decidió venir a Nicaragua por las buenas referencias que tenía del país, se asomó y eso sirvió para confirmar su percepción, semanas después ya estaba acá sin imaginarse el ruido que enfrentaría por los problemas jurídicos de la compañía coterránea Parmalat
Gustavo Ortega Campos
Alberto Boniver tiene casi cuatro meses de estar en Nicaragua y ya dice estar enamorado de su calor humano y la personalidad de su gente, decidió ser el embajador de su país, Italia, aquí a pesar de tener otras alternativas en Europa y Asia, todo por la buena referencia que tenía de esta tierra.
Como pocas veces sucede, le está tocando enfrentar una controversia por la intervención que una judicial estableció para un empresario privado, quien ahora está al frente de una de las transnacionales más importantes de Italia, la compañía láctea Parmalat, situación que lo ha mantenido en la palestra pública en los últimos días.
Es alto, rubio, habla muy buen español, aprendido durante su estancia como diplomático en Uruguay, y está muy cerca de cumplir 63 años, edad que no aparenta, quizás por su complexión.
Asegura ser amante de la buena mesa, pero no es muy buen cocinero, sin embargo con tono obvio dice que sí puede cocinar pastas, el icono gastronómico de los italianos.
¿Cómo fue la decisión de llegar a Nicaragua?
Antes de llegar estaba en Roma, en la Dirección General de las Américas (en la Cancillería), en los últimos dos años ocupado de los temas económicos, financieros, de cooperación, asuntos culturales de todo el Continente Americano, sobre todo América Latina. Fui embajador en Uruguay durante cuatro años y medio, del 1998 al 2002, anduve desarrollando interés, quizás una pasión por América Latina y cuando me tocó regresar a Roma estaba pendiente qué Embajada se liberaba y ésa fue la de Nicaragua, a mí siempre me gustó esa área geográfica por razones evidentes, por su clima, por su proximidad a Estados Unidos donde tengo muchas amistades y por la relativa facilidad de viajar a Europa.
¿Qué sabía de Nicaragua?
No me toca a mí decirlo, es un país sumamente interesante, con mucha historia. Yo elegí venir aquí, fue una elección mía, yo tenía otras alternativas, quizás para Italia más importantes, repito que para Italia… me propusieron importantes embajadas en Asia y Europa, pero yo elegí venir a Nicaragua y aquí estoy, feliz y contento a pesar de algunos problemitas que tenemos que enfrentar. Soy un jefe de misión que llega a un país complejo pero interesante y difícil de entender por su situación política sumamente compleja, politizado como todos sabemos, pero también Italia ha sido sumamente politizado y para los diplomáticos extranjeros Italia no es un país fácil, yo creo que pasa lo mismo aquí, se lleva un tiempo para entender los problemas.
Le tocó llegar al país en un momento difícil, una empresa italiana está en el ojo de la tormenta frente a un litigio entre particulares…
En mis primeros días tuve algunos contactos con el entonces director ejecutivo de Parmalat Nicaragua (Aldo Camorani), visité la planta, me gustó mucho, me mostró lo que había hecho desde que él llegó hace cinco años, la reformó integralmente y bueno me quedé positivamente impactado, pero en las últimas semanas de su estadía lo veía muy preocupado por los problemas relativos al fallo de una juez que le daba a (Haroldo) Montealegre el poder de entrar por el crédito que el grupo Lafise le dio a Parmalat, eso lo preocupó muchísimo pues no le veía una salida inmediata, ni jurídica, ni legal a este problema, él salió ya, él se fue de la empresa como todos sabemos…
¿Preocupado por qué si el mismo señor Montealegre afirmó que se mantenía en contacto con el señor Camorani antes de la decisión de la juez?
Yo le transmito a usted la preocupación que él (Camorani) me mostró a mí como embajador de Italia, no me toca a mí juzgar lo que hizo, si lo hizo bien o lo hizo mal, le transmito, yo lo vi preocupado. Conozco esa tesis de la gran parte de la opinión pública donde se dice que Camorani estuvo ligado a Montealegre, es una tesis que no puedo confirmar de ninguna manera.
¿Hacia dónde va el Gobierno italiano en este caso, qué están haciendo hoy por hoy?
Una primera gestión la hicimos con la carta del comisario extraordinario (Enrico Bondi) la que fue muy clara, le puso límites muy claros a Montealegre a su papel de interventor, muy al contrario de los poderes que le otorgó la juez Ligia Rivas Peña. Yo creo que el Gobierno de Italia va a seguir una acción política y diplomática para que se pueda generar una salida negociada, no puedo entrar en el tema judicial nicaragüense que muchos consideran fallado, consideramos este fallo excesivo y anómalo, además muy dañino para los intereses económicos nacionales.
¿Usted ha tenido oportunidad de hablar con el señor Montealegre?
Vino acá a la Embajada hace un par de meses para hablar de ese tema y decirme que era el único acreedor de Parmalat, etcétera, etcétera, yo lo escuché, mi política personal es escuchar a todas las partes…
¿Qué percepción tuvo?
Es una persona inteligente y preparada en el plano económico y jurídico, la impresión que tuve es que es una persona bastante… no sé… muy agitada, una persona compleja, yo había escuchado hablar de él en términos no muy positivos pero es muy determinado.
¿Considera que el salvataje que hizo en marzo el grupo Lafise a Parmalat, cuando pendía sobre la empresa un embargo y la posibilidad de ser subastada por deudas ante dos bancos, fue lo correcto?, pues por esa acción ellos reclaman el 49 por ciento de las acciones…
Yo no estaba aquí cuando sucedió eso, fue un momento difícil para Parmalat, pero lo supe posteriormente en base a lo que he leído y escuchado, me he formado una idea más o menos, pero no conozco los detalles. La operación es bien conocida, cuando Parmalat Italia, el dueño (Calizto Tanzi ahora en la cárcel por fraude) le pidió a Camorani cierto monto de plata y que le entregó obedeciéndolo y eso creó una crisis que los obligó a pedir un préstamo al Tower Bank de Panamá y el BAC de Nicaragua. Cuando Parmalat Italia colapsó y muchas filiales en el mundo fueron vendidas o liquidadas, aquí en Nicaragua los dos bancos les pidieron su plata y eso hubiera definido el final de la empresa… ésta es una de las pocas Parmalat en el mundo que camina bien, entonces vino el grupo Lafise y vieron un buen negocio…
Pero no les ha salido bien…
Ellos (Lafise) consideraron en ese momento que el 49 por ciento de la empresa, que si no me equivoco, fueron en 5.6 millones de dólares, eso significa que la evaluación teórica de la empresa era de 12 millones de dólares como máximo, para una compañía que está ganando plata es una evaluación bastante baja. Me imagino que el grupo Lafise como cualquier grupo financiero, vio un buen negocio y les prestó la plata (a Camorani), pero tengo entendido que la verdadera evaluación después de haber hablado con Bondi y otros expertos, hoy en día a pesar de los problemas que enfrenta es muy superior a eso…
Se calcula que Parmalat Nicaragua vale más de 40 millones de dólares…
No sé si es tanto, pero se puede decir que es superior a la evaluación hecha en marzo.
Cambiando de tema señor embajador, una pregunta casi obligatoria es consultarle acerca de la manera en que su Gobierno viene enfrentando las amenazas terroristas de los extremistas iraquíes…
Por supuesto que hubo y hay una gran preocupación porque las amenazas de Al Qaeda no hay que tomarlas de manera liviana, después de lo que ha pasado en España y después de los atentados que por suerte fueron descubiertos en Londres, y siendo Italia uno de los pocos países europeos que tiene tropas en Irak, sabemos que somos un blanco y Al Qaeda amenazó a nuestra capital. Nuestros servicios de seguridad, la policía, los carabinieri, están alertados a lo máximo y hasta ahora por suerte no ha sucedido nada.
Pero tenían hasta un plazo…
Sí advertían que si al 15 de agosto Italia no ha retirado sus tropas de Irak iban a atacar Italia, por suerte no ha pasado absolutamente nada. Eso no quiere decir que un atentado no se puede producir, es imposible mantener seguridad en todo el país, en los aeropuertos, ciudades, centros comerciales, es imposible, sobre todo frente a esa gente (los terroristas) que están dispuestos a morir por una causa.
DE CASTA
Nació en Roma a finales de 1941.
Su padre fue diplomático, le tocó vivir en Rumania, Washington y Londres.
Se graduó de Licenciado en Filosofía, Economía y Política en Inglaterra.
Cuenta con un Máster en Ciencias Políticas.
Es diplomático desde 1968.
Casado, con una hija de 21 años y un hijo de 18 años.
Llegó a Nicaragua el 10 de mayo y un mes después presentó sus credenciales ante el Gobierno.
