Josué Bravo y Elízabeth Romero
La Policía de San José, Costa Rica, detuvo al nicaragüense Iván Argüello Rivera, contra quien existía orden de captura y era buscado por la Policía Internacional (Interpol), tras haber sido condenado en ausencia por la muerte del presidente de la Cámara de Comercio en Bluefields, Francisco García Valle, hecho ocurrido en abril del 2002, en esa ciudad.
La detención de Argüello Rivera se llevó a cabo la noche del lunes, gracias a un intenso operativo de la Fuerza Pública en conjunto con la Policía Especial de Migración en los alrededores del casco metropolitano de San José.
El nicaragüense permanecía en Costa Rica desde hace varios meses en condición migratoria ilegal, y fue identificado por el tatuaje de una culebra que posee en su brazo izquierdo.
Hasta ayer, Argüello permanecía en el albergue migratorio, ubicado en San José, en espera de su extradición a Nicaragua.
El periódico Al Día, señala que una empresa en La Uruca, fue escenario del arresto del nica, quien ingresó a Costa Rica ilegalmente y que según información de la Interpol, desde febrero de 2004 residía en La Carpio, en la capital.
USABA NOMBRE DE MUERTO
El prófugo residía en San José bajo el nombre ficticio de Marcelo Joaquín Córdoba Trujillo, que correspondía al nombre de otro nicaragüense que residió aquí y quien murió en Rivas, en noviembre del 2001.
El fallecido era familiar de Johana del Carmen Morales Trujillo, cónyuge de Argüello, por lo que éste con facilidad consiguió los documentos personales del fallecido, para utilizarlos y evadir la justicia. En Costa Rica trabajó en la construcción.
La doctora María Luisa Acosta, coordinadora del Centro de Asistencia Legal a Pueblos Indígenas (CALPI), en Bluefields, y esposa de la víctima, recordó que en noviembre del 2003 un jurado de conciencia encontró culpable a Argüello Rivera junto a Gilberto José Ochoa Maradiaga, como los autores materiales del asesinato.
“Y como no mediaban motivos, se presumió que fueron contratados para realizarlo”, señaló la viuda.
VIUDA SEÑALA A GRIEGO
García Valle fue asesinado en su casa donde convivía con Acosta, quien al momento del asesinato se encontraba representando a las comunidades de Monkey Point y a los Pueblos ramas en litigios de tierra con el griego Peter Tsokos y su socio y abogado Peter Martínez Fox. Los que fueron desde un primer momento señalados como los supuestos autores intelectuales del asesinato, refirió Acosta a través de un comunicado de prensa que emitió desde sus oficinas.
Pero que según la viuda, el entonces Juez de Distrito del Crimen de Bluefields, Julio Acuña Cambronero, después de una serie de irregularidades en el proceso penal y a menos de un mes de haber sido indiciados, sobreselló a Tsokos y a Martínez.
Sin embargo, investigaciones policiales arrojaron que el ahora capturado Iván Argüello Rivera se desempeñaba como chofer de Tsokos en Managua y que el arma con la que mató a García Valle pertenece a Peter Martínez Fox, según un informe de balística del Laboratorio de Criminalística, extendido en su momento.
