LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD

Hoy se cumplen

14
días

desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

Herty Lewites saca pecho: no ha salvado la laguna pero cumplió con bañarse en ella. A su lado, Evertz Cárcamo, vicealcalde; y el Ministro del Ambiente y Recursos Naturales, Arturo Harding, quienes le acompañaron en la aventura.

El chapuzón electoral de Lewites

La laguna continúa arruinada, llena de inmundicias, pero el alcalde Herty Lewites cumplió con bañarse en Tiscapa, aunque para sanearla por entero falte un millón de dólares y una represa por construir. Algo que él no hará y que dependerá de su sucesor, Dionisio Marenco. Pero sus aspiraciones presidenciales bien valen un chapuzón allí Eduardo […]

  • La laguna continúa arruinada, llena de inmundicias, pero el alcalde Herty Lewites cumplió con bañarse en Tiscapa, aunque para sanearla por entero falte un millón de dólares y una represa por construir. Algo que él no hará y que dependerá de su sucesor, Dionisio Marenco. Pero sus aspiraciones presidenciales bien valen un chapuzón allí

Eduardo Marenco Tercero

Al principio había modorra en el ambiente, pero pronto daría inicio el show. Había que esperar un tantito. Paciencia, madre de todas las virtudes. La laguna se veía verduzca a lo lejos, y en su costado sur apestaba. Ahí, cual cascada, desemboca el cauce que derrama lo peor de los managuas: sus más pestilentes desechos.

Un barquito zurca la laguna bañándola con un chorro de agua. De la superficie del agua surge otro chorro como una fuente saltarina. Sin música. El evento está lleno de sandinistas, reporteros y de israelitas, que vienen a admirar la obra: “La salvación de Tiscapa”.

El Ministro del Ambiente, Arturo Harding, es el primero en verse rodeado de periodistas, y de entrada aclara que la laguna no está salvada aún. “Si ayer hubiera llovido hoy no me hubiera bañado”, dice. Tonto no es: con la lluvia la laguna se llena de lo que los científicos llaman “heces fecales”. Y ese es el problema que está sin resolver.

Pero el show ya va a empezar. El show nunca puede esperar. El alcalde, Herty Lewites, aparece con su sonrisa eterna y su aire despreocupado. El vicealcalde, Evertz Cárcamo conversa con Lisímaco Chávez, el torólogo de Santo Domingo. “¿Te vas a bañar?”, le pregunta a Cárcamo. “No hombre, me hace daño, me acabo de comer un vaho”, contesta. Y más adelante, Cárcamo agrega: “Yo sólo con mujeres me baño”. Miente: el día anterior se había bañado con Tomás Borge y robó cámara a su lado.

Se devela una placa conmemorativa y Lewites da un breve discurso en el que afirma haber cumplido lo prometido. “La laguna está salva”, dice. Falta un millón de dólares y una represa por construir, pero eso es lo de menos, su sucesor Dionisio Marenco hará lo suyo. Así que, una vez develada la placa, a lo que venimos, ¡a bañarnos! Pero antes, el Ministro del Ambiente pide que se le permita aclarar que esto no es balneario público, sino una área protegida y que falta todavía trabajo para salvar totalmente la laguna. Eso sí, se va a dar un baño. “A la playita del fondo”, ordena el alcalde, y la colmena de reporteros emprende la marcha sobre el andén recién construido. A Lewites no se le despega Cárcamo, que con su esclava de oro y su tatuaje en el hombro, el martes tampoco se apartaría de Tomás Borge. De Lewites tampoco se descuelga Calulo, de Radio Ya, quien transmite en vivo la hazaña que en pocos segundos se habrá de presenciar.

LA ZAMBULLIDA

“¿Si esto no será balneario público por qué se va a bañar?”, le pregunto al Ministro cuando ya está a punto de cambiarse. “Porque aquí habrán campeonatos de natación”, contesta. Minutos después, antes de bajar al agua, Harding aclara que campeón de natación él no es, que nadie llega a competir con Tomás Borge, que al canto sí se dedica, y a modo de disculpas dice delante de los reporteros: “Mi traje es de estilo antiguo”. Short y camiseta.

Hay bocadillos, gaseosas y son de marimba. Y al ritmo de Managua linda Managua, con su sonrisa eterna y su aire despreocupado, el alcalde baja a la laguna, se desabotona la camisa de los años de La Tortuga Morada, y al quitársela, ¡revelación!, el alcalde se mantiene en forma a pesar del infarto, no es el hombre decrépito que se vio el día anterior, sino un hombre de pelo en pecho que al desanudar sus tenis, tensa sus bíceps. Se sienta en una roca, con el tenaz Cárcamo al lado, se quita el jeans y asombró otra vez, es de buen gusto el alcalde: viste calzoneta Lacoste.

Y estimulado por el son de marimba, Lewites entra al agua con Harding, se santigua y casi en conteo de a la una, a las dos y a las tres, se zambulle como un tritón y reaparece a los pocos segundos, feliz, muerto de la risa, y alza los brazos en señal de victoria. En un santiamén, surge de la nada el vicealcalde, se zambulle al agua y le toma el brazo derecho al alcalde, como si fuese su héroe personal, y se lo alza también en señal de triunfo: “¡Cumplimos juntos!”, grita entusiasta. Lewites flota luego boca arriba mientras se impulsa con sus pies como un colibrí alejándose de Cárcamo.

Una vez se ha alcanzado el clímax, el alcalde sale del agua orgullosísimo de su odisea y la batería de periodistas arremete con las preguntas de siempre. De inmediato, emerge también de las aguas el tema político y Lewites no desperdicia su cuarto de hora: critica a Tomás Borge por cerrarle las puertas de sus aspiraciones presidenciales el día de ayer —qué ingratitud, en la misma laguna que él deja “salva”—; afirma que el Frente Sandinista no puede cerrar puertas como si fuera un partido totalitario; anuncia que hablará con Daniel Ortega; y al fin, suelta el mensaje principal: dará la lucha para que haya primarias en el Frente para elegir al candidato presidencial.

OTRA VEZ SEÑOR ALCALDE

Un reportero de televisión llega tarde y le ruega al alcalde que se zambulla de nuevo, que no le han grabado. A Lewites no hay que decírselo dos veces, no faltaba más, ¿cómo quieren ahora? Se introduce al agua de nuevo frente a los reporteros, da un salto hacia atrás, se hunde apretándose la nariz y desaparece en el fondo de unas aguas verdes, negruzcas, color café; en el fondo de esas aguas turbias en las que ha depositado su destino político.

Luego reaparece: ¿Cumplimos o no cumplimos? dice contento, y alza los pulgares en señal de victoria, luego sale a tierra firme, le colocan una chaqueta y descansa un poco. No ha cruzado la laguna al nado —eso sólo un comandante de la revolución habría podido lograrlo— pero ha demostrado que —a su entender— es un hombre de palabra. Por ahora, es momento para los sándwiches, las gaseosas y para los comentarios de cóctel. Todos están felices. Todo ha salido a pedir de boca. Al menos para el alcalde. El show ha sido un éxito. Aunque sólo sea eso, un show, sobre una laguna todavía arruinada. La sarna llegará después…, si es que llega.

CAMPEONATOS DE REMO Y NATACIÓN

En la laguna de Tiscapa funcionará el Centro Nacional de Deportes Acuáticos, con competencias de natación, de remo y cabotaje, informó Roberto Sánchez Ramírez, historiador y uno de los impulsores del rescate de la laguna.

Las negociaciones entre la Alcaldía y el Comité Olímpico Nacional para dar forma al proyecto han concluido de forma exitosa, añade. Se prevé que la piscina de Barracudas sea el escenario de la preclasificación de los concursantes.

El 9, 10 y 11 de diciembre habrá un festival de cine en el Parque Nacional Histórico Tiscapa y el 19 de diciembre, un festival de danza con los mejores grupos de Masaya.

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