LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD

Hoy se cumplen

14
días

desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

Una situación política peligrosa

Alfonso Efraim Castellón Ayó[email protected]

Hace más de una década regresé a Nicaragua por considerar que mi tierra natal estaba necesitando de sus hijos errantes (exiliados) y como uno de ellos, hice un giro de 180 grados en mi vida y aquí estoy. La verdad es que no se puede participar en política desde el exterior.

Nicaragua necesita que los ciudadanos conscientes, aquéllos que no están atrapados entre el sandinismo y el arnoldismo, puedan convencer a los dirigentes políticos de los partidos fuertes (PLC-FSLN) para que nos pongamos de acuerdo y dejemos de intercambiar ofensas (caso Ortega-Quiñónez, Mora-Avellán). De lo contrario, simplemente aquí se va a armar la de San Quintín… y créanlo que el caldo de cultivo está en su punto. El comandante Ortega no tiene derecho a extralimitarse en sus expresiones públicas. Ni algunos presentadores de programas deben salirse de la cabina de transmisión, trasladándose a los pasillos del Mercado Oriental (con el respeto que algunos comerciantes se merecen).

El país vive una polarización brutal, en un ambiente de dualidades extraordinarias. Los sandinistas deberían devolver lo mal habido. Y los liberales deben de ser juzgados, cuando haya pruebas de malversaciones de fondos, peculado o fraude. Los más virtuosos se rasgan sus vestiduras ante los acontecimientos sociales diarios. El Gobierno, enredado en su propia telaraña (lucha anticorrupción), sigue dando palos de ciego. Y lo más interesante es que los verdaderos corruptos le llaman ladrón al “pionero de la lucha contra la corrupción”.

¿Qué demonios hace el equipo de asesores de un Presidente que no es político, con el cuento de la corrupción? Y digo cuento, porque de perseguir la corrupción debemos hacerlo parejo. ¡No se debe atizar más el fuego! Al observar la conducta del adversario ortodoxo (FSLN), podemos deducir que no se podrán recuperar las propiedades mal habidas, ni enjuiciar a los responsables de tanto atropello en la década perdida y finalmente será a los demócratas a quienes se nos señalará como ladrones, asesinos, animales, salvajes, etc. Ahora se planea en consenso con el PLC certificar “lo mal habido”. Estamos ante una encrucijada. Nos ponemos de acuerdo los demócratas, o irremediablemente volverá al poder el Frente Sandinista con su cúpula ortodoxa. Dios quiera que este pensamiento quede en elucubraciones del suscrito solamente.

Por otro lado hay que poner en cintura a los vivianes que ordeñan el erario. Nuestro país es pequeño y no puede producir para tanta gente que se beneficia de la política. Hay funcionarios que llevan devengando salarios de 6, 7 u 8 mil dólares mensuales durante 14, 13 ó 12 años. Algunos han trabajado en los tres Gobiernos últimos (y posiblemente con los sandinistas). Esto significa que han recibido la bicoca de 90 mil dólares anuales por 14 años igual a un millón 260 mil dólares, incluidos vacaciones, aguinaldo y mes de fidelidad, artículo. 45 Cn. (los de 6 mil). Otros un millón 372 mil (los de 7 mil) y finalmente un millón 568 mil dólares (los de 8 mil). Y si incluimos a los tres presidentes, vices, salarios de Ortega, etc., nos llevamos otra millonada de dólares. Les pagan por estar encerrados en sus oficinas, sin atender al público que es a quien se deben. Y como premio por trabajar en la campaña presidencial, ser pariente del Presidente o cepillo profesional. ¡No es correcto! Si tan preparados están dichos funcionarios, deberían demostrarlo ejerciendo sus profesiones, como cualquier nicaragüense. Nueva gente, puede trabajar por menos dinero y buscar cómo arreglar nuestro país a base de hacer mucho con poco (verdadero servidor público).

Hagamos algo por Nicaragua, cooperando en la reconstrucción del país con trabajo honrado. Porque Nicaragua debe levantarse, si queremos una Patria digna para nuestros hijos y nietos. Salir de esta crisis implica un empeño de todos, en especial de los dirigentes políticos.

El autor es Abogado y Notario

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