Marielle EudeKiev, Ucrania/AFP
Ucrania, sumergida en una crisis que amenaza la unidad política del país y paraliza su economía, espera una solución pacífica que parece inalcanzable debido a las abismales diferencias que subsisten entre el poder pro-ruso y la oposición liberal.
Por su importancia estratégica en el corazón de Europa Central, la crisis que vive este satélite de Moscú continuó siendo el acontecimiento dominante de la actualidad internacional porque su desenlace amenaza con precipitar una modificación de los equilibrios actuales.
La oposición advirtió que una reciente reforma que quita poderes al presidente no debería entrar en vigor antes de las legislativas de 2006.
Desde hace 15 días, la anunciada victoria electoral del primer ministro pro-ruso Viktor Yanukovich desencadenó un movimiento de rebeldía popular sin precedentes, alimentado por el opositor reformador Viktor Yushchenko, quien denunció “el robo de los votos del pueblo”.
El poder político se vio obligado a retroceder y finalmente admitió la posibilidad de una nueva elección.
La fuerte presión popular obtuvo lo que deseaba. Pero lo mismo sucedió con la presión política. El Parlamento, en su mayor parte favorable al presidente saliente, votó por una moción de censura contra el primer ministro Viktor Yanukovich, pero el presidente saliente Leonid Kuchma se negó a destituirlo.
Kuchma, apoyado por el presidente ruso Vladimir Putin, a quien fue a pedir apoyo el jueves, estaba dispuesto a rehacer el proceso electoral, pero desde el comienzo.
La oposición, que en este sentido cuenta con el respaldo de los europeos, insiste en exigir que se aplique el resultado de la segunda vuelta.
Europa, “defendiendo la democracia”, denunció los fraudes y se pronunció a favor de la repetición únicamente de la segunda vuelta para fines de este año.
Por su parte, Putin reiteró su apoyo al “plan Kuchma”. Ahora no puede retractarse, aunque Yushchenko haya asegurado que Rusia es y seguirá siendo “un socio estratégico de Ucrania”.
Reanudar todo el proceso desde el principio daría al poder político la posibilidad de presentar un nuevo candidato, más carismático que Yanukovich, quien parece incapaz de ganar las elecciones. Por eso la decisión de la Corte Suprema introduce un matiz de importancia, pues elimina la posibilidad de prolongar el proceso varias semanas más a fin de debilitar la movilización de los partidarios de la “revolución naranja”.
