Edgardo Jiménez López
Ya está el doctor Alemán en su casa hacienda El Chile. Viva la justicracia. Probablemente pronto estará absuelto de toda culpa y perdonados sus 20 años de prisión. El pacto funciona. Los pactistas liberales y sandinistas no piensan que todo tiene fin en esta vida. Que nada es eterno. Que tienen hijos, nietos, hermanos, sobrinos y demás familia, que de alguna forma quedan salpicados con la conducta de ellos ya sea buena o mala.
Creen los señores magistrados de justicia que el pueblo no sabe cómo se están comportando, sacando de la cárcel a personas como Alemán a pesar de que todo mundo en Nicaragua y fuera de ella vio las pruebas por televisión, menos ellos. ¿Qué clase de ejemplo le están dejando a sus hijos y nietos?
Es verdad que hay que ser agradecido, pero no tanto como poner su honor y dignidad debajo de la bota del poderoso. Claro que ellos, antes de Daniel y Arnoldo no eran nadie ni tenían nada. Ahora es todo lo contrario.
La dignidad y el honor son un tesoro que no se compra sino que se gana. Pero se pisotean cuando se es codicioso no importándoles lo que pensarán las generaciones de familia que vienen detrás. Que Dios les dé el suficiente valor para soportar el castigo que les vendrá después.
¿Tendrán el mismo privilegio los centenares de prisioneros de las distintas cárceles del país que se han robado una gallina y otros algún dinero? Muchos están varios años sin sentencia porque los magistrados y jueces no han tenido tiempo para revisar sus casos. Otros están enfermos y graves y ni siquiera los llevan a un hospital.