Edgard Rodríguez C.
Charlie Manuel, el manager de los Filis, parecía el más entusiasmado durante la rueda de prensa organizada para presentar a Jon Lieber la tarde del miércoles en el Citizen Bank Park de Filadelfia.d
“Estoy encantado y definitivamente es una buena adición”, dijo el timonel. Sin embargo, su entusiasmo no alcanzó para endosarle a Lieber el status de líder del staff.
“(Lieber) es número dos o tres. Y si nuestros pitcheres lanzan a todas sus capacidades, vamos a ganar muchos juegos”, rubricó el mentor, que hará su debut con los Filis el próximo año.
No obstante, el gerente del club, Ed Wade, lo ha contratado para que sea el lanzador de cabecera en la rotación del 2005, tras el estrepitoso desplome de su ex “as” Kevin Millwood.
Sin embargo la reacción de Manuel no es infundada. Sencillamente, Lieber no es lo que uno supone sea un líder, sin necesidad de llegar a ser Pedro Martínez, Randy Johnson o Curt Schilling.
Después de eso no busque más, porque se encontrará números discretos en sus récords como el 11-14 y 4.99 de 1997; 8-14 y 4.11 de 1998 y el 10-11 y 4.07 de 1999.
Su temporada cumbre fue sin duda la del 2001, pero después de caer a 6-8 y 3.70 en el 2002, se perdió toda la temporada del 2003 debido a una intervención quirúrgica.
Ahora, un aspecto en el que Lieber aventaja a Randy Wolf, al nica Vicente Padilla, a Brett Myers y a Cory Lidle, es en experiencia y en victorias acumuladas con 100.
Pero aquí el punto es: sus antecedentes no lo muestran como un líder, pero Wade confía en que el cierre de campaña que tuvo con los Yanquis, sea el ritmo natural que asuma en el futuro.
Del 8 de agosto en adelante, Lieber resumió 7-1 y 3.21, con dos aperturas de calidad en los play offs ante Boston. En esos días, ciertamente lució como los mejores, como el líder que han buscado los Filis.
Ahora tiene chance de probar que es algo más que un número dos o tres de un staff.
