Luis Alemán Saballos
Elementos desconocidos penetraron al parecer en horas de la madruga de ayer jueves en el edificio donde funciona una farmacia y un laboratorio clínico, ubicado contiguo al portón de emergencias del Hospital Fernando Vélez Paiz.
El robo fue descubierto por empleadas del Laboratorio Clínico Endocrinólogo, propiedad de la doctora María Aracely Molina, quienes llegaron a las 7:00 a.m. para reiniciar sus labores normales.
Una de las empleadas descubrió que las persianas de vidrio de una ventana que da al patio del local se encontraban en el suelo y en el laboratorio estaba todo alborotado.
“Parece que lo único que querían era dinero porque todo el instrumental del laboratorio estaba intacto”, dijo Miriam Montoya, quien trabaja como secretaria.
Detalló que no estaba una grabadora Sony y la caja con aproximadamente 1,500 córdobas que habían dejado guardados producto del ingreso obtenido el martes, cuando trabajaron hasta el mediodía.
“Hay abundantes huellas dactilares en los escritorios, gavetas y en las persianas de vidrio”, dijo la empleada que fue la primera en llegar al local.
Los mismos delincuentes que robaron en el laboratorio también lo hicieron en la Farmacia de la Comunidad, que está ubicada contiguo al laboratorio clínico.
La licenciada Agnes Guerrero, gerente de Farmacias de la Comunidad S.A., relató que los delincuentes tuvieron que entrar por el lado de emergencias del Hospital Fernando Vélez Paiz.
“Es el único lugar donde pudieron hacerlo, porque no hay otro espacio que les permitiera entrar”, indicó.
En la farmacia los delincuentes se llevaron una caja metálica con aproximadamente 1,500 córdobas y probablemente también cargaron con medicamentos.
