Luis Felipe Palacios
El ex guerrillero sandinista Omar Cabezas Lacayo y el liberal Adolfo Jarquín Ortel, fueron electos ayer como procurador y subprocurador de Derechos Humanos, respectivamente, por el voto mayoritario de la Asamblea Nacional, controlada precisamente por sandinistas y liberales.
Cabezas, un militante del Frente Sandinista (FSLN), fue electo con el voto de 69 de los 81 diputados que asistieron a la sesión plenaria, tras ser presentado en mancuerna con Jarquín Ortel, defensor de los derechos humanos del ex presidente y reo Arnoldo Alemán, líder del Partido Liberal Constitucionalista (PLC).
EL “AMARRE”
El ex diputado sandinista y presidente de Los Pipitos, originalmente fue inscrito como candidato a subprocurador, mientras que su fórmula, Jarquín Ortel, como candidato a procurador.
Sin embargo, ninguno de los cuatro candidatos a procuradores, ni los cuatro candidatos a subprocuradores lograron los votos necesarios para ser electos en primera vuelta, lo que provocó el “amarre” entre liberales y sandinistas para destrabar la elección.
En el acuerdo, el coordinador de la bancada sandinista, Edwin Castro, propuso a Cabezas como procurador, pese a que éste había logrado únicamente dos votos como candidato a subprocurador.
La bancada sandinista inicialmente votó, en primera vuelta, por Carlos Emilio López, el candidato con más experiencia en derechos humanos, sin embargo lo descartó en el arreglo con los liberales, aunque sí aceptó a Jarquín Ortel, por quien habrían prometido que nunca votarían.
Castro dijo que no propusieron en el acuerdo con los liberales a Carlos Emilio, porque ya había sido rechazado como candidato a procurador, al obtener 41 votos, 8 votos menos para poder ser electo.
“Los que ya habían sido rechazados (como candidatos a procurador) no pueden (ser propuestos) en segunda vuelta”, justificó.
El jefe de la bancada liberal, Enrique Quiñónez, desmintió a Castro y señaló que “perfectamente” López podía ser candidato a procurador en segunda vuelta.
Agregó que Castro ni siquiera planteó esa posibilidad, y admitió que de ellos dependía que se eligiera la fórmula Carlos Emilio-Jarquín Ortel.
López evitó comentar si detrás de la elección estuvo la sombra del “pacto” entre el reo Arnoldo Alemán y Ortega.
