Carlos Joaquín Cuadra
Últimamente he estado leyendo mucho acerca de la “oligarquía” financiera que “se aprovecha” de los pobres y otro montón de barbaridades. Lo he leído inclusive en LA PRENSA.
Me parece grotesco que se utilice otra vez a los inversionistas nacionales de blanco político. La llamada oligarquía no es más que un grupo de inversionistas que se han juntado para hacer negocios y obtener beneficios de los mismos, nada más.
Muchos, que se han prestado al juego, dicen que las emisoras de tarjetas de crédito son salvajes con los intereses que cobran y que han causado un gran daño social a la gente. Yo le digo a estas personas, si no va a pagar a tiempo, no saque una tarjeta de crédito porque si no paga le cobran multa. Eso no es sólo en Nicaragua, en todo el mundo es así. La responsabilidad, el riesgo por abuso se le traspasa al tarjetahabiente cuando firma el contrato, así que el que usa su tarjeta es responsable de pagarla a los intereses antes palpados en el contrato y no de la emisora.
Ahora, algunos dicen que los intereses que cobran son altísimos, casi impagables. Pues no saque tarjeta de crédito si no de débito, en la cual no paga intereses. Los intereses son altos en Nicaragua, es cierto, pero es porque el riesgo de que un cliente no pague es enorme y por eso el prestador de plata (el emisor de la tarjeta) tiene que cobrar más por asumir ese riesgo. Antes de hablar de intereses altísimos, creo que la gente y los “diputados” deberían de informar un poco mejor sobre de dónde vienen los intereses y el por qué de sus niveles.
En Nicaragua es demasiado riesgoso darle una tarjeta de crédito a alguien, por el simple hecho de que no existe seguridad laboral, pues el mismo trabajador o profesional puede ser despedido al mes siguiente, dejándolo sin plata para pagar y a las compañías emisoras con una liabilidad.
Lean el contrato antes de firmar, no gaste más de lo puede pagar, aprenda un poco de finanzas antes de sacar una tarjeta y usted va a ver que no importa que tan altos sean los intereses, usted sabe en lo que se está metiendo.
Estudiante de finanzas