Luz Violeta Ampié Sánchez
Como cristiana católica me siento ofendida por la actitud de los partidarios de la Convergencia, quienes aprovechándose de La Gritería de la Virgen manipularon su nombre con fines partidistas. La celebración de la Virgen no tiene color político y por tanto lo que hicieron es una burla al pueblo creyente.
Ahora pretenden quedar bien con la cúpula de la Iglesia Católica, aquéllos que en sus tiempos de gobierno quisieron acabar con todo tipo de manifestación y tradiciones religiosas, quienes querían instaurar un gobierno comunista, acabar con la unidad familiar y el respeto a los valores. Pero Nicaragua es un pueblo creyente y valiente que defiende lo que más quiere: su fe, sus costumbres, el calor del hogar y sobre todo cultivar los valores morales que se habían perdido.
¡Qué viva la Virgen María!