María José Zamora
No me sorprendió en absoluto que Daniel Ortega mandara a su socio Arnoldo Alemán a su casa, después que los diputados del PLC votaron a favor de las reformas constitucionales que el FSLN puso en la mesa de negociación.
De hecho ya muy pocas cosas me sorprenden en Nicaragua, donde las instituciones del Estado, que se supone existen para velar por los intereses del país y de los nicaragüenses, se han convertido en las manos de sandinistas y liberales en una maquinaria de extorsión del derecho a vivir en paz y prosperar que tiene cinco millones de personas.
Por decisión unánime, los empleados de Daniel Ortega de la Sala Penal Uno del Tribunal de Apelaciones de Managua sobreseyeron definitivamente a Arnoldo Alemán del juicio por la quiebra del Canal 6 y lo mandaron a pasar las fiestas navideñas a su residencia de El Chile. Por lo visto a éstos y otros funcionarios públicos, que con sus acciones arbitrarias pisotean una y otra vez la dignidad del pueblo, no se les ocurre que un día éste se puede cansar.
Me imagino que de ahora en adelante el PLC será como uno más de la Convergencia que actuará con total sumisión porque de lo contrario el reo Alemán Lacayo podría regresar al Sistema Penitenciario.
No tengo idea acerca de cuál será el futuro del PLC cuando su máximo líder continúa en manos de Daniel Ortega. ¿Qué más pedirá don Daniel y cuánto más van a darle los liberales arnoldistas? No dudo que debe ser desmoralizante para todos aquellos liberales honestos pertenecer a un partido que ha perdido su orgullo, su dignidad, su razón de existir y sus principios. El PLC hoy por hoy es un instrumento más del cual se está sirviendo el sandinismo para volver al poder, y los miembros de la cúpula del PLC no son más que un manojo de títeres y peones del FSLN. Qué triste papel señores, que vergüenza…
Por otra parte la cúpula del FSLN parece estar muy segura de que sus bases y dirigentes sabrán entender que para el comandante Daniel Ortega el fin justifica los medios y que ante la posibilidad de volver a instaurar su gobierno totalitario y alimentar su ego enfermo bien vale liberar a Arnoldo Alemán, aunque esto implique reírse de la miseria del pueblo, manosear la Constitución, empeñar el futuro económico del país, tirar a la basura la “mística revolucionaria”, traicionar a sus muertos, eliminar al enemigo, matar la esperanza, escupir la cara de la justicia…
Creo que éste es el momento en el cual los que dicen llamarse sandinistas de corazón deben pronunciarse contra este nefasto acuerdo político. Y sugiero que sea el alcalde saliente de Managua, Herty Lewites, quien dé el ejemplo, si es que de verdad pretende lanzarse para candidato a Presidente por el FSLN, para demostrar que él es una opción diferente, que va a rescatar los ideales sandinistas. Este tipo de arreglo político sucio es inaceptable y condenable; quedarse callado es avalar las traiciones políticas que sufre el pueblo nicaragüense.
Quedarse al margen de este atropello a la institucionalidad del país es aceptar que el asesinato de Augusto César Sandino fue justificado. Si el señor Lewites en este momento no define su posición ante tanta arbitrariedad practicada por los dirigentes de su partido, deduciré que su anunciada participación en la consulta interna del FSLN para seleccionar candidatos a cargos de elección popular no es más que otro show, de los que él sabe montar muy bien, para seguir engañando a los ingenuos y hacerles creer que en el FSLN internamente se practica la democracia.
La autora es sicóloga