- Desmovilizados enfrentarán el escepticismo de sectores sociales
César Sabogal AFP
BOGOTÁ.- Después de la mayor desmovilización paramilitar en la historia de Colombia, el gobierno de Álvaro Uribe afronta ahora el reto de reinsertar a la vida civil, con escasos recursos y el escepticismo de distintos sectores, a más de 3,000 ex combatientes.
“El gobierno no ha dicho qué mejor ofrecimiento puede hacerle a estos jóvenes, asesinos a sueldo acostumbrados a manejar dinero por sus vínculos con el narcotráfico. Más allá del perdón judicial, no veo en ellos interés en ingresar al de por sí muy reducido mercado laboral”, opinó Luis Cano, politólogo de la Universidad de Los Andes.
“El gobierno está entusiasmado con las cifras alegres de desmovilizados, pero uno se cuestiona hasta qué punto —con una comunidad internacional escéptica y renuente a financiar la desmovilización— estos ex combatientes no terminarán de guardespaldas de los narcos o en las filas guerrilleras”, añadió.
Aunque todos los sectores de la sociedad colombiana expresaron su complacencia por la desmovilización, también existen temores por la capacidad logística del gobierno para reincorporarlos a la vida civil.
