LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD

Hoy se cumplen

14
días

desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

En el circo de Nicaragua

María José Zamora*

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En el circo de Nicaragua


María José Zamora*




Daniel Ortega, el mimado del FSLN, el clon de Somoza, dueño de vidas y haciendas en Nicaragua, continúa demostrando su poder con lujo de arrogancia y perversidad.

El 8 de enero arremetió contra el presidente Enrique Bolaños; lo llamó incapaz y payaso, amenazó con destituirlo, se burló de él y, como siempre, sembró la semilla de la discordia hablando de oligarcas, vende-patrias y patrones. El 10 de enero el presidente Bolaños, al final del informe anual de su gobierno, planteó la urgencia de iniciar lo antes posible un “entendimiento nacional”. Y el 12 de enero apareció por televisión un Daniel Ortega de saco y corbata diciendo: “No al acero de guerra, sí al olivo de paz”, firmando junto al presidente Bolaños un “Acuerdo por el diálogo nacional”.

En uno de los puntos de dicho acuerdo se comprometieron a que la implementación y vigencia de las reformas constitucionales sería posterior al consenso de los poderes Ejecutivo y Legislativo. Menos de 24 horas después de firmado dicho acuerdo, la Asamblea Nacional, sin consultar al Ejecutivo, aprobó las controversiales reformas constitucionales, alegando que el presidente Bolaños “no leyó bien” dicho acuerdo, pues el consenso con el Ejecutivo se refiere a la implementación y no a la aprobación de dichas reformas. El 14 de enero nuevamente Daniel Ortega se reunió con el PLC y el Ejecutivo y acordaron iniciar un diálogo nacional respetando lo firmado el 12 de enero. El broche de oro de todo este teatro de lo absurdo lo puso el diputado del PLC, Noel Ramírez, cuando de manera pública y sin ninguna vergüenza solicitó al presidente Enrique Bolaños que permita la presencia de Arnoldo Alemán en estas reuniones.

Opino que si el Ejecutivo accede a que Arnoldo Alemán esté en la mesa del diálogo sería una aceptación tácita de que éste es inocente de todo lo que se le ha acusado. Por otro lado, si no acepta, el presidente Bolaños posiblemente será acusado y sentenciado por los delitos electorales, o destituido por la Asamblea Nacional alegando incapacidad para gobernar y en el mejor de los casos desacreditado ante la opinión pública al culparlo de que el diálogo fracasó por su terquedad y soberbia.

Lamentablemente, después de leer en LA PRENSA las declaraciones del secretario de la Presidencia, señor Ernesto Leal, y de ver su comparecencia en el programa Esta Semana del licenciado Carlos Fernando Chamorro, comencé a dudar de la posición del Ejecutivo y con mucha tristeza tendré que aceptar que el único bastión con el que contaba el pueblo de Nicaragua para hacer valer sus derechos y recuperar su dignidad, parece haber rendido su rey ante el pacto más nefasto de la historia de este país.

Dicen los firmantes del “histórico acuerdo” que las reformas constitucionales se van a implementar “por consenso” entre el Ejecutivo, el FSLN y el PLC. Me imagino que por consenso significa que los pactistas seguirán haciendo lo que les da la gana, sólo que en “consenso” con el Ejecutivo. ¿Acaso se puede creer que si el Ejecutivo mantiene su posición anticorrupción podrá tener alguna incidencia en las decisiones parlamentarias? ¿será que los ministros apoyarán las decisiones del presidente Enrique Bolaños aún a sabiendas de que si éstas no cumplen con el pacto libero-sandinista podrían ser destituidos de sus cargos? Ya me imagino cómo será el llamado consenso, cuando son Daniel Ortega y Arnoldo Alemán los que toman las decisiones. No hay que perder de vista que la Asamblea Nacional no es más que un teatro de guiñol, bastante caro de mantener por cierto.

Es fácil vislumbrar el resultado del diálogo, pues el diputado Edwin Castro, basado en las elecciones del 7 de noviembre del 2004, asegura que el FSLN y el PLC representan el 90 por ciento de la población. De acuerdo a este ridículo cálculo, el Ejecutivo entra al juego con solamente el 10 por ciento de representatividad. Entonces, ¿a qué llega? ¿y la sociedad qué? ¡Cero a la izquierda!

Parece ser que finalmente llegó el momento que el doctor Emilio Álvarez Montalván anunció hace tiempo: que el Presidente de la República podría llegar a ser solamente una figura decorativa. Aparentemente en Nicaragua la paciencia, la perseverancia y la prudencia no lograron sobrevivir.

Solamente se me ocurren dos razones por las cuales puedo creer que los legisladores tendrán que tomar en cuenta al Ejecutivo. Primero porque éste es el único poder del Estado con credibilidad para la comunidad internacional, y segundo porque la semilla de la revolución moral que sembró el ingeniero Enrique Bolaños ha caído en tierra fértil, ha germinado y un día de éstos crecerá y se hará tan fuerte que terminará con el oprobioso pacto libero-sandinista.

* La autora es sicóloga

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