Pedro Rafael Gutiérrez Doña
El nuevo alcalde de Masaya tiene como prioridad la eliminación de la contaminación fecal y sólida de la laguna de Masaya.
Uno de los principios jurídicos en los cuales se cimenta la administración del alcalde es el de velar porque los recursos naturales sean conservados y que no se permita el deterioro de los mismos. La violación a este principio incurre por efecto a la incapacidad de no actuar ante el vergonzoso acto de contaminación de una de las bellezas naturales más importantes que tiene Masaya.
No es posible que la administración anterior no haya dejado las bases para evitar que la matanza de la laguna fuera una prioridad. No es posible que la pírrica recaudación de impuestos territoriales y de otra naturaleza fueran más importantes que el diamante en bruto que es la laguna.
La tolerancia que la Alcaldía de Masaya ha tenido durante tantos años con empresas, instituciones del Estado y particulares dedicadas a la eliminación de esta laguna, deja mucho que pensar ante la inacción del Gobierno local, incapaz de sancionar a los responsables de este atropello.
La puesta en práctica de una legislación que regule este acto delictivo deberá implementarse de forma inmediata, para castigar con multas de miles de córdobas a todos aquéllos que contaminen la laguna, de lo contrario el pueblo y los ciudadanos de Masaya demandarán de forma jurídica la defensa de los recursos naturales.
Sólo entonces la laguna dejará de ser una letrina volcánica, para convertirse en un destino turístico, el cual generará ingresos a cientos de familias del departamento.