Róger Vega Rodríguez
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Promedio rojo a la nota roja
Róger Vega Rodríguez
Lamentable es lo que ocurre actualmente con el periodismo en Nicaragua. El periodismo debe ser informativo, veraz, investigativo, constructivo, educativo, transmisor de valores. Es sin duda una labor importante en el desarrollo de las sociedades. Una sociedad más y mejor informada parece ser un deseo peculiar, pertinente y justo; a la que todos debemos aspirar. Pero lo que pasa desde hace unos meses atrás es lamentable, triste, causa pena y va en contra de lo que se desea fuera el periodismo.
La nota roja, “amarillista”, tiene un promedio rojo. No están haciendo bien su tarea. Todo lo contrario. ¿En qué contribuye este tipo de periodismo? ¿Qué valores transmite? ¿Qué mejores decisiones nos ayuda a tomar? ¿De qué sirve todo lo que transmiten? ¿De qué sirven los litros de sangre que se ven a diario por la televisión, en horas dónde hay público infantil; o las escenas de violencia: el padre que mató al hijo, el hijo que mató a la madre? ¿De qué sirve ver todos los días, en varias emisiones, al “borrachito del barrio” que peleó con su vecino? Seguramente los que hacen este “periodismo” dirán ante estas preguntas que la “gente merece estar informada”. Pero, ¿qué calidad tiene esta información?
Ha venido creciendo una batalla de los medios de comunicación —sabemos cuales son— por el raiting, más sangre más raiting. ¡Ésa es la norma! Se ha caído en el absurdo, al transmitirse estas “noticias”. Sí, es absurdo lo que algunos periodistas hacen. Es la realidad de lo que pasa en los barrios, sin duda, pero, ¿desde cuándo pasa eso? Mucho antes de que se hiciera este tipo de periodismo. Estoy seguro que todos quisiéramos que estos hechos se acabaran, que la violencia terminara, que el sufrimiento de la gente más pobre terminara, pero, es acaso la solución transmitir todo eso de la forma cruda en que se hace. Parece ser que las unidades móviles de estos medios de comunicación actúan como “vigilantes”, en espera del desastre humano, familiar, vecinal, del asesinato, del atropello, de la violación, del asalto, de lo insólito, de lo paranormal, de lo místico. Cuando algo así ocurre se trasladan a toda velocidad a poner las cámaras y filmar lo más “impactante”, tan impactante que raya en lo decadente. Filman y hacen unas cuantas preguntas, para “investigar” un poco. Obtenidos los minutos de filmación necesarios para el programa del día, todos están satisfechos. Y así es día tras día.
Lamentable es lo que ocurre, por todo lo anterior, con el periodismo “amarillo y rojo” en el que se han embarcado algunos medios de comunicación, todos ellos tiene promedio rojo. La población desea sinceramente que este promedio sea azul. Son ustedes, los profesionales de la comunicación, los que pueden hacerlo. ¡Háganlo! Que la nota roja deje de serlo tanto.
El autor es ingeniero