Roberto Pérez Solís
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Enferman dos de los trillizos
Roberto Pérez Solís
Los primeros días de vida no han sido nada agradables para los trillizos de Rosa Valle Torres, de 33 años, una humilde ama de casa del municipio de Matiguás, en el departamento de Matagalpa.
Al nacer prematuramente, debido a que la cavidad abdominal de la señora no estaba preparada para albergar a tres niños de una vez, éstos vinieron al mundo desnutridos el pasado lunes.
Por esta condición el bebé “Número Dos” presentó dificultades respiratorias e inmediatamente los médicos del Hospital Bertha Calderón lo colocaron en un ventilador.
Ayer miércoles, al último bebé en nacer, conocido por los médicos como el “Número Tres”, le fue suspendida su alimentación. Los doctores aún no saben si su bajo peso corporal o las mismas condiciones de prematuro hacen que el niño no tolere los alimentos.
A excepción de la bebita “Número Uno” que está en condición estable de salud, los varoncitos están siendo vigilados por el personal médico con una mayor rigurosidad. La doctora Nieves Sánchez, directora de la Sala de Neonatología, dijo que alguna infección los puede estar afectando.
MADRE PUDO ENFERMARLOS
“El bebé ‘Número Tres’ no vomita los alimentos, sino que su estómago se distiende, es decir que se crece y eso no lo deja respirar bien. También no hace bien la absorción de los alimentos, por eso le tuvimos que suspender la leche”, explicó la doctora.
La posible infección que ataca a los niños pudo ser transmitida por su progenitora. De acuerdo a la doctora Sánchez, la humildad de la mujer, sus dificultades económicas y la distancia que separaba su vivienda con el puesto de salud más cercano, impidieron que tuviera un buen control prenatal.
Los resultados de las pruebas de laboratorio que les fueron realizadas en las últimas horas estarán listos en los próximos días. Por tal razón, los médicos no pueden avizorar cuál será el futuro inmediato de los trillizos enfermos.
“El comportamiento de estos niños es bien complejo e impredecible, de repente se ponen bien, luego mal, por eso a veces nosotros no hablamos de pronósticos”, concluyó la doctora.