Luis Ricardo Arévalo Arias
Este 18 de enero se celebró el natalicio de Rubén Darío (Félix Rubén García Sarmiento). A todos los nicaragüenses nos atrae su genio por ser el primer nicaragüense en proyectar nuestro país a nivel internacional.
Darío era devoto de la mitología griega, él se llamaba a sí mismo panida, que significa descendiente del dios Pan, se sentía parte del linaje griego lo cual es un buen tema para estudiarlo.
Darío representó la colonización de la poesía, por eso se declaró Príncipe de las Letras Castellanas. Él motiva diariamente la admiración universal, por lo que representó para nuestra bella lengua. Por eso y por ser precisamente nicaragüense, debería incorporarse su rostro en nuestra bandera, como un escudo portentoso de la democracia y el desarrollo. En todas las embajadas debería colocarse la figura dariana en la escala del pendón bicolor.
Por la relevancia de la figura de Darío también se debería construir en Managua una avenida con su nombre, que inicie en Metrocentro y llegue hasta Masaya, colocando a lo largo de ésta antorchas de libertad por las noches, como el símbolo dariano. Rubén amó mucho a Nicaragua y no renunció a su nacionalidad. Nació y murió como nicaragüense y nos sentimos orgullosos de eso.