Salomón Castillo D.
Qué pena llamarse nicaragüense por gracia de Dios, pues deberíamos ser a imagen y semejanza de Él. Pero la realidad es que en Nicaragua los que nos representan nada que ver. Unos curas que no responden por las clases pobres, una vanguardia que entró en el poder valiéndose de esa gente, y un partido lleno de títeres sin criterio propio que no son capaces de tomar decisiones, arrastrando una corrupción gratuita para el pueblo.
¿Por qué Nicaragua es el país más pobre en el mundo teniendo todos los recursos para salir adelante? ¿dónde se ha visto un reo con pruebas de su participación en vaciar las arcas del pueblo, que tenga buenas intenciones para con el pueblo?
Los nicaragüenses quieren paz para poder trabajar lejos de ladrones, de fariseos y falsos profetas que sólo le quitan la buena fe a los miles de nicaragüenses que sólo pedimos al gran creador ilumine a estos señores para que de una vez se aparten de la política y no sigan destruyendo la imagen de nuestro país.