Silvia González Siles/Corresponsal
Roman, Times, serif»>A 72 días exigimos justicia
Pena máxima para el matón
Silvia González Siles/Corresponsal
JINOTEGA.- El periodismo nacional y la ciudadanía nicaragüense aún no logra digerir la forma en que un sanguinario político llamado Eugenio Hernández acabó con la vida de la colega periodista María José Bravo, corresponsal de LA PRENSA y del Diario HOY en Santo Tomas Chontales.
Hoy el matón está preso, pero eso no es suficiente, esperamos un veredicto condenatorio y que no se permita por nada del mundo que quede en libertad, pues en cualquier momento pueden anteponerse los intereses políticos que han servido para favorecer a criminales sobre los principios constitucionales y fundamentalmente contra la conciencia humana.
Por eso, como mujer, madre, colega y corresponsal de LA PRENSA alzo mi voz para pedir ¡Justicia! porque si bien es cierto que soy incrédula ante la aplicación de justicia en Nicaragua, por todo lo que he visto, quiero pensar en un momento, que el juez conocedor de la causa se revestirá de valor para hacer prevalecer la imparcialidad, la justicia que determinará la culpabilidad de Eugenio Hernández, quien no tuvo compasión de sacar un arma y asesinar a quemarropa a María José, cuando cumplía con el sagrado deber de informar.
María José Bravo, al igual que Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, corrieron la misma suerte, los callaron a tiros por hablar con la verdad en esta sufrida tierra que ha vivido en alborotos, entre huracanes, guerras, desbordes, terremotos y complot políticos que pone al descubierto los intereses mezquinos de los hijos del pacto.
Y en esta Patria querida hay que recordar el nombre de aquél que perdió la vida por decir la verdad y que ha dejado un legado de la lucha por la libertad de expresión. A dos meses de su muerte continuaremos recogiendo los frutos de una lucha que aún no termina, sino que comienza.
En nombre de esta periodista mártir ruego a Dios, nuestro Señor, que le caiga todo el rigor de la ley al asesino que goza del rechazo de todas las personas nobles, sensatas y que aman la paz y la libertad.
Para terminar quiero decirles que una parte mía se desgaja dolorosamente, rota por esta muerte inicua. No sólo hemos perdido a una colega, a una hermana de lucha, a una madre, a una hija, sino a un ejemplo de nobleza y de valor. Desde Jinotega ha recibido el respaldo de todos los periodistas que claman justicia y piden a las autoridades correspondientes dejen sentado un precedente para que la libertad de prensa no se empañe.
Que su muerte no quede en el olvido, en la impunidad.