Alberto L. Alemán Aguirre
Roman, Times, serif»>Golpes en la mesa
Washington mantiene prioridades regionales
Alberto L. Alemán Aguirre
A juzgar por las declaraciones de Condoleezza Rice, las líneas generales de la política hacia América Latina de la segunda administración Bush, serán las mismas. Todos en Washington esperan que su nominación sea ratificada la próxima semana.
Respondiendo a duras preguntas del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, Rice negó que el Gobierno del presidente George W. Bush —quien ayer fue juramentado para el nuevo período— haya descuidado la región, y afirmó que el futuro de ésta “es obviamente algo extremadamente clave en nuestra agenda”.
Muchos críticos en círculos académicos de Washington y diplomáticos latinoamericanos seguramente no estarán de acuerdo con futura jefa de la diplomacia estadounidense.
A su favor, Rice mencionó el Tratado de Libre Comercio firmado con Centroamérica y República Dominicana (DR-Cafta).
El tratado, señaló, será enviado “cuanto antes mejor” para su ratificación en el Congreso, una buena señal para Nicaragua y el istmo. Hasta hoy, El Salvador es el único país en haberlo ratificado.
Sin embargo, no es ningún secreto que numerosos congresistas —entre ellos republicanos— no lo apoyan bajo la presión de sus electores, y éste será un asunto difícil.
Asimismo, planteó un diálogo con la región, en particular con Brasil, y para adelantar el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA).
En cuanto a Colombia, “una preocupación”, Rice manifestó apoyo al proceso de desmovilización de los paramilitares que impulsa Álvaro Uribe. Elogió al Presidente colombiano, llamándolo un “buen socio” y prometió seguir apoyándolo para derrotar al “narcoterrorismo”.
Es fácil concluir que el combate contra el narcotráfico será siempre una prioridad.
Las palabras más duras de la nueva secretaria de Estado fueron para Hugo Chávez —“un Gobierno no constructivo”—, por lo que se avizora que las relaciones con Venezuela seguirán tensas.
De modo bastante específico, mencionó las estrechas relaciones de Chávez con la dictadura de Fidel Castro, los problemas con los vecinos (en particular con Colombia) y destacó que son “profundamente perturbadores los pasos dados (por Chávez) en contra de los medios de comunicación y la oposición”.
Rice fue más allá y dijo que dedicaría tiempo a la OEA para que aplique su Carta Democrática a “los dirigentes que no gobiernan democráticamente, a pesar de haber sido elegidos democráticamente”, en una alusión a Chávez.
“Vamos a tener que, como hemisferio que firmó la Carta Democrática, dedicarnos a garantizar que los que la han firmado la honran”, sostuvo.
Aunque es muy pronto para decirlo, quizás este punto dé una luz de esperanza al acosado Gobierno de Enrique Bolaños, el cual llegó a considerar invocar la Carta Democrática de la OEA para impedir las reformas constitucionales con las que los pactistas liberales y sandinistas quieren quitar facultades al Poder Ejecutivo.
Es de esperar que las buenas relaciones de Bolaños y EE.UU. continúen.
Como cabía imaginarlo, Rice fustigó al régimen de La Habana, uno de seis “reductos de la tiranía en el mundo”, una frase que ha hecho preguntarse a algunos comentaristas si sustituirá al “eje del mal”.
Desde luego, quedó claro en la audiencia ante los senadores, que las máximas prioridades de EE.UU. son Irak, la guerra antiterrorista, la búsqueda de una solución al conflicto israelí-palestino y la democratización de Oriente Medio, un punto muy importante para los neoconservadores del establishment washingtoniano.
Rice es una experta sovietóloga y su visión internacional fue formada por la Guerra Fría. En el mundo académico, se le considera una realista, aunque los puntos de vista que ha expresado en público como Consejera de Seguridad Nacional, están a tono con las guías principales de Bush, poco convencionales para los realistas.
A diferencia de Colin Powell, Rice es una amiga personal del mandatario.
Ha prometido fortalecer y recomponer las alianzas mundiales —¿habrá menos unilateralismo?—. América Latina y el mundo entero siguen atentos el inicio de este nuevo período de Bush.