Johnny Cajina Guillén
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Clima fresco acaba en marzo
Johnny Cajina Guillén
Los vientos fríos que han ocasionado las bajas temperaturas sentidas en las últimas semanas, podrían ser una constante hasta finales de febrero, debido a la influencia del invierno astronómico en el hemisferio Norte, informó la Dirección de Meteorología del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter).
“Los meses más sensitivos de ambiente fresco en nuestro país son enero y febrero, cuando acontece el período invernal en el hemisferio Norte, que inicia el 21 de diciembre y termina el 21 de marzo”, expresó Milagros Castro, directora de Meteorología Sinóptica y Aeronáutica.
DEL NORTE AL TRÓPICO
“Nicaragua tiene dos estaciones, la lluviosa de mayo a octubre y la seca que va de noviembre a abril. En esta última los sistemas atmosféricos que influyen son las altas presiones continentales y los frentes fríos, característicos de regiones altas como Alaska, Canadá y Estados Unidos, pero que indirectamente nos afectan en el trópico”, añadió.
Castro agregó que durante la temporada seca hay presencia de masas de aire que vienen desplazándose desde los casquetes polares hasta México. “Pero cuando éstas descienden hacia el Golfo de México generan para Centro América componentes de vientos del norte que arrastran aire seco y frío con velocidades fuertes”, explicó Castro.
“Esas características propias de las altas presiones continentales son las que inciden en los descensos de temperaturas y lógicamente brindan un ambiente frío, que dependiendo de las particularidades físicas y geográficas del país, son más agudas en algunas regiones”, explicó Castro.
BOCHORNO LLEGA EN ARIL
“La presencia de vientos fuertes y un ambiente frío en Nicaragua es usual en enero y febrero debido a la influencia de los frentes fríos”, reiteró.
“Del 20 de febrero hacia marzo, observaremos gradualmente los cambios atmosféricos del clima, cuando hay una transición hacia el período cálido, porque vienen fortaleciéndose las altas presiones de características marítimas y los anticiclones van emigrando más al norte”, dijo.
“En ese período sentimos poco movimiento en el aire y los sistemas transportan mucha humedad en el ambiente, provocando la sensación de un calor bochornoso en los meses de abril y mayo”, concluyó.